Siete bandas compitieron en el escenario del Centro Cultural Coyhaique, en una vibrante jornada de cuatro horas de música en vivo. Mbiro Mental, con su original propuesta que fusiona electrónica con sonidos étnicos y locales, cautivó al jurado y se aseguró un lugar en la vigésima edición del Rockódromo, a celebrarse en diciembre.
El evento, organizado por la Seremi de Culturas de Aysén, reunió a un público entusiasta de casi 200 personas, quienes disfrutaron también de la actuación de Celeste Banda, ganadora de la edición anterior del Confluencia, y del dúo indie pop Yorka, que cerró la jornada con un energético concierto.
El seremi de Culturas, Felipe Quiroz, destacó el crecimiento del festival a lo largo de sus siete ediciones: «Cada año participan más bandas de la escena local, demostrando la vitalidad musical de Aysén». Por su parte, el productor del Rockódromo, Rafael Bravo, elogió el alto nivel de la competencia y la consolidación del Confluencia como un evento clave en la Patagonia.
Alejandro Cárdenas, visiblemente emocionado, expresó su alegría por el triunfo y sus expectativas para el Rockódromo: «Es un honor representar a Aysén en un escenario tan importante a nivel nacional». Su proyecto, Mbiro Mental, promete llevar los sonidos frescos e innovadores de la región al público de Valparaíso.



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