La doctora Victoria Pinto Henríquez, odontóloga especialista en salud pública y con una vasta trayectoria que incluye la dirección de uno de los complejos hospitalarios más grandes de la capital chilena, ha asumido como nueva directora (S) del Hospital Regional de Coyhaique. En una extensa entrevista para el programa Puntos de Vista de Radio45Sur, conducido por el periodista Hugo Araya Leiva, la facultativa detalló los principales desafíos y su hoja de ruta para modernizar la gestión del centro sanitario que vertebra la atención en la Patagonia. Su llegada supone un hito para una región cuya dispersión geográfica y dependencia de un sistema público casi exclusivo plantean retos únicos.
«Llegar tan lejos es un desafío. Vi una opción viable de vivir en un lugar como este», confesó Pinto, quien tras 21 años en el Servicio de Salud Metropolitano Oriente y cuatro y medio al frente del Hospital del Salvador sintió que había «topado un techo en términos de desarrollo». Su nombramiento busca regularizar una función clave que durante largo tiempo fue ocupada de manera subrogante, en un recinto de alta complejidad que es la piedra angular de la red asistencial de Aysén.
El diagnóstico: infraestructura, farmacia y capital humano
El primer análisis de Pinto es claro y directo. El principal problema es estructural. «Es un hospital que quedó pequeño», afirmó, refiriéndose a una infraestructura diseñada para una población y una complejidad de patologías que ya no se corresponden con la realidad actual. «Lo dijo el director del servicio, lo reforzó la ministra. Todos concordamos en que estamos avanzando hacia el proyecto de reposición del hospital», señaló, aunque advirtió que mientras se concreta el nuevo recinto en un plazo de ocho a diez años, es imperativo ejecutar proyectos transitorios para mejorar el acceso.
La nueva directora identificó tres puntos críticos inmediatos. El primero, la farmacia, donde ya se han implementado estrategias como el despacho a domicilio para adultos mayores, aunque reconoce que «aún es insuficiente». El segundo, la productividad y la organización quirúrgica. «Empezamos a enfocar las tablas quirúrgicas y el uso de los pabellones en los pacientes que llevan más tiempo esperando», detalló.
Pero el tercer punto es el que considera fundamental para el éxito de cualquier plan: el bienestar de los trabajadores. «Hay que mejorar las condiciones y la calidad de vida laboral de los propios funcionarios. Creo que ahí estamos al debe», sostuvo con firmeza. «Es muy complejo pedir calidad en el trato si no le otorgas las condiciones básicas mínimas para trabajar».
Proyectos de envergadura y colaboración público-privada
A pesar de los retos, la gestora sanitaria se muestra optimista con los proyectos que ya están en marcha. La construcción de una UCI pediátrica es un hecho y «sin duda va a mejorar muchísimo la oportunidad de atención de los menores». Asimismo, el esperado angiógrafo, clave para la unidad de hemodinamia, ya está en proceso de licitación con cargos asociados y profesionales en capacitación.
Consultada sobre el ecosistema sanitario de la región, único en Chile por su casi total dominio público, Pinto lo ve como una oportunidad. «Hoy día esto te coloca en una posición de salud casi universal, puesto que al hospital llegan los de las Fuerzas Armadas, los de Isapre, llegan todos», explicó. Para ella, esto obliga a una mirada estratégica que, aunque no descarta la colaboración con el mundo privado —»esta colaboración siempre ha existido», matiza, mencionando convenios con laboratorios—, pone el foco en fortalecer la red pública existente. «En el Hospital de Puerto Aysén me encontré una red muy consolidada. Hay mucha preocupación en trabajar en conjunto».
Campaña de invierno y un llamado contra el negacionismo
En plena antesala de la crisis de virus respiratorios, que en Aysén se vive con semanas de diferencia respecto al resto del país, el hospital ya opera con un plan de contingencia robusto. «La pandemia nos dejó buenos aprendizajes. Hay un monitoreo diario y permanente», aseguró.
Finalmente, la doctora Pinto abordó con preocupación el movimiento antivacunas. «El mayor llamado que hoy día hago, y que está orientado a los adultos mayores de 60 años, es a vacunarse», instó, revelando que la gravedad de los cuadros clínicos está directamente relacionada con la falta de inmunización. «Te fijas que más del 80% de las personas con neumonías o influenza que llegan están asociadas a la no vacunación. El riesgo y la gravedad de la enfermedad se enfrentan de manera distinta», sentenció, haciendo un llamado a la responsabilidad colectiva para proteger el frágil sistema sanitario de la Patagonia.








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