La creciente violencia en los establecimientos educativos, la debilidad estructural del nuevo sistema de educación pública y la pérdida de la responsabilidad formativa en las familias fueron los ejes centrales de la intervención de Mario Aguilar, presidente nacional del Colegio de Profesores y Profesoras, durante una entrevista con el periodista Hugo Araya Leiva en el programa Puntos de Vista de Radio45Sur.
Durante su visita a la Región de Aysén para tomar contacto con las comunidades educativas, Aguilar ofreció un diagnóstico sombrío sobre los desafíos que enfrenta la educación en Chile, describiendo la violencia escolar como una crisis que ha dejado de ser un fenómeno exclusivo de las grandes ciudades para convertirse en «un tema absolutamente transversal» que afecta a zonas rurales y pequeñas por igual. “Hay una situación que es muy, muy preocupante a mi entender y se da también aquí en la región”, afirmó.
El dirigente gremial criticó la lentitud con que avanza en el Congreso un proyecto de ley destinado a entregar más herramientas para enfrentar estas situaciones. “Lleva más de un año y se suponía que iba con urgencia”, lamentó, instando al Gobierno y a los parlamentarios a acelerar una normativa que, si bien “no va a hacer milagros”, podría entregar herramientas de apoyo a las víctimas, quienes hoy, asegura, “quedan prácticamente solas”.
Aguilar fue especialmente crítico con las propuestas que calificó de “más efectistas que efectivas”, como la instalación de pórticos detectores de metales en los colegios. “Los colegios tampoco pueden convertirse en cárceles o instalar una suerte de sistema carcelario. Eso ya es capitular frente a la violencia”, sentenció, argumentando que el problema de fondo radica en que “la violencia está en la sociedad, en las relaciones entre las personas”.
Un nuevo sistema con viejos problemas
Otro de los puntos abordados fue la implementación de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), el nuevo modelo de administración que reemplaza a los municipios. Para Aguilar, el cambio ha sido insuficiente porque no ha modificado los pilares del sistema. “Se cambió el empleador, pero el modelo siguió siendo el mismo”, afirmó, apuntando directamente al sistema de financiamiento por asistencia media como el principal obstáculo.
Según el presidente del magisterio, este modelo “es muy, muy malo y en particular perjudica a la educación pública”, ya que esta atiende a la población más vulnerable y a las escuelas rurales, donde la inestabilidad en la asistencia impacta directamente en los recursos, a pesar de que los gastos fijos, como los sueldos, se mantienen. “Usted tiene financiamiento inestable, pero tiene gastos fijos”, resumió.
Además, señaló que la nueva ley no logra articular un verdadero sistema nacional, sino que reemplaza las “345 parcelas que eran los municipios” por “70 parcelas que son los servicios locales”, perpetuando la desigualdad y la desestructuración del sistema educativo.
Finalmente, el líder docente reflexionó sobre el rol de las familias, reconociendo que, si bien no se puede generalizar, se percibe una tendencia a delegar en la escuela responsabilidades formativas que antes eran del núcleo familiar. “Antiguamente existían las escuelas para padres, eran parte de los programas escolares. Eso desapareció con el tiempo, pero a veces uno piensa que podría ser una buena idea volver a algo así”, concluyó, subrayando la necesidad de un abordaje integral para superar las profundas crisis que aquejan a la educación chilena.







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