Quiero comenzar estas líneas con un agradecimiento sincero. Durante los últimos tres meses recorrí la Región de Aysén junto a un equipo de mujeres y hombres generosos, comprometidos y profundamente enamorados de esta tierra. Juntos, levantamos una campaña que no buscaba grandes discursos ni promesas vacías. Sino recordar algo esencial: trabajar por Aysén es una tarea moral, un deber que trasciende a las personas y que tiene raíces profundas en los valores de la derecha y el amor por nuestra tierra que muchos de nosotros abrazamos por convicción. No por conveniencia.
Con esa claridad caminamos, conversamos y escuchamos. Y cada voto recibido —más de 14.800 voluntades— fue un gesto de confianza que valoro con humildad. Esa cifra, demuestra que en Aysén existe un anhelo de cambio, de responsabilidad y de libertad. Sin embargo, las reglas de la democracia son claras, y aunque obtuvimos una gran votación, las otras listas sumaron más. A todos quienes confiaron en mí, a quienes nos abrieron la puerta de su casa o nos regalaron un minuto en la calle, les digo: gracias de corazón.
Pero esta columna no es para lamentar un resultado. Es para reafirmar una convicción. Aysén ha sido profundamente postergada por este gobierno. Lo hemos visto en la ejecución presupuestaria, en la falta de obras concretas, en el trato distante hacia quienes vivimos al sur de todo. Y hoy, cuando la continuidad del mismo modelo recae en una candidata comunista que representa más de lo mismo —y quizá un retroceso aún mayor—, nuestra responsabilidad es más grande que nunca.
Por eso quiero ser claro: Chile necesita un cambio, y Aysén también. Un cambio que recupere el orden, que devuelva la esperanza, que ponga por delante el trabajo y la libertad. Y creo firmemente que esa alternativa la representa José Antonio Kast. Su proyecto ofrece un camino distinto, uno que apuesta por el respeto, el esfuerzo, la seguridad y el desarrollo regional. No desde la retórica, sino desde la convicción de que las regiones no son una nota al pie, sino el motor de un país que quiere volver a levantarse.
A quienes me apoyaron, a quienes caminaron conmigo, a quienes creyeron en este proyecto: les pido que no soltemos la mano. Esto no termina aquí. Hoy nuestra tarea es aún más grande, porque el futuro de Chile se juega ahora. Acompañemos a José Antonio Kast, conversemos con nuestras familias y vecinos, y construyamos, desde Aysén, el mensaje claro de que queremos un país que vuelva a poner a las personas en el centro, no a las ideologías.
Gracias nuevamente por la confianza, por el cariño y por la fuerza. Aysén merece más, y juntos seguiremos empujando para que así sea.

![[Opinión] Oro aluvial: una nueva oportunidad para Aysén](https://radio45sur.cl/wp-content/uploads/2026/10/jose-luis-osorio_2-350x250.jpg)






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