El fantasma de una crisis alimentaria animal acecha a los campos de la Región de Aysén. La Asociación Gremial Agrícola y Ganadera Austral (OGANA), en conjunto con la mesa del sector, lanzó una urgente alerta ante un severo déficit forrajero que amenaza a cerca de 150 mil cabezas de ganado bovino de cara al duro invierno de 2026.
Las cifras del inédito levantamiento territorial son categóricas: entre el 83% y el 100% de los productores patagones reportan escasez de alimento para sus animales, con una preocupante ausencia total de superávit. La mayoría de los estancieros enfrenta mermas de entre 25% y 50% respecto a un año normal, mientras que un grupo crítico ya supera la barrera del 50%, poniendo en jaque la vital estabilidad productiva de la zona.
Esta crisis se gestó tras una primavera anómala, marcada por una destructiva combinación de escasez hídrica y fuertes vientos que mermaron drásticamente el crecimiento de las praderas. Este deterioro se vio severamente agravado por el aumento explosivo de la plaga de la cuncunilla negra, un insecto que devora los pastizales locales.
Frente al inminente riesgo de severas restricciones alimentarias, el presidente de OGANA, Pablo Mata Almonacid, enfatizó que estos datos son el fiel reflejo de la urgencia rural. El dirigente emplazó a las autoridades a implementar rápidas medidas de mitigación para resguardar la economía de cientos de familias campesinas de Aysén antes de que las nevazones golpeen el territorio.








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