Este viernes 29 de enero, inició el juicio oral contra los hermanos de 21 y 18 años respectivamente por el homicidio calificado de Ignacio Gerardo Bañares Alvarado, pareja de su madre, Nabila Rifo, ocurrido el 1 de febrero pasado en Coyhaique. La defensa de los hermanos, representada por los defensores públicos Mauricio Martínez Peralta y Francisca Riffo Ayala, argumenta que los acusados actuaron en defensa propia y de su madre, debido a la violencia constante ejercida por Bañares.
La Fiscalía, por su parte, acusa a los hermanos de haber atacado a la víctima con alevosía, usando una manopla y un bate, como evidencian las cámaras de seguridad. El fiscal Luis Contreras afirmó que la víctima no mostró signos de defensa y que los golpes recibidos fueron letales. Según el fiscal, no hubo agresión previa por parte de la víctima y los hermanos lo atacaron mientras estaba en el suelo. «La Fiscalía busca demostrar que la acción de los hermanos fue deliberada y sin provocación inmediata por parte de Bañares», “la victima no presenta ninguna lesión defensiva, no se cubrió para evitar la agresión, veremos con claridad en el video que el acusado premunido con un bate de madera, golpeó en 17 ocasiones con ese bate de madera el cráneo de la víctima, igual número de agresiones con manopla, después de esta agresión, ambos se retiraron del lugar dejando a la victima literalmente tirado, agonizando” señaló Contreras en la audiencia.
Los defensores sostienen que Ignacio Bañares había protagonizado diversos episodios de violencia contra la familia desde que llegó a vivir con ellos ocho meses antes del incidente. Francisca Riffo, defensora del menor de los hermanos, subrayó que su representado actuó motivado por un miedo insuperable y que su acción fue una respuesta a la amenaza constante que Bañares representaba. En tanto Mauricio Martínez, defensor del mayor de los imputados agregó que su representado actuó por «la violencia que mi defendido ha debido soportar durante toda su vida y en particular la violencia que recientemente ejercía al interior del hogar quien hoy aparece como víctima, sumados al miedo a que vuelvan a violentar salvajemente a su madre y a él mismo».
El juicio, que tendrá algunas jornadas de receso debido a que el menor de los hermanos rendirá las pruebas PAES. La defensa pide la absolución de los hermanos, argumentando que su actuación estuvo condicionada por el trauma y el miedo. Por este juicio el sujeto de 21 años arriesga una pena de 15 años de prisión, mientras que su hermano de 18 años una internación de 10 años en un centro cerrado.
*imagen de la audiencia de formalización








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