La región de Aysén, joya de la Patagonia chilena, vive un momento dulce en materia turística. Convertida ya en la segunda actividad económica privada y aportando cerca del 7% al PIB regional –una cifra superior a la media nacional–, la llegada de visitantes marca cifras récord. Sin embargo, este éxito creciente está poniendo en evidencia una carencia crítica: la falta de inversión privada en infraestructura hotelera y de servicios capaz de absorber y dar calidad a la demanda. Este fue uno de los ejes centrales abordados por el delegado presidencial regional, Jorge Díaz Guzmán, en el programa ‘Puntos de Vista’, conducido por el periodista Hugo Araya Leiva.
Si bien el delegado celebró los indicadores de la pasada temporada alta, que reflejan un dinamismo notable (mencionando un indicador del 40%), alertó sobre el «déficit de inversionista privado» que se requiere para consolidar el destino. «Necesitamos empresas que arriesguen capital», afirmó Díaz, señalando la oportunidad de desarrollar proyectos hoteleros y de servicios en puntos estratégicos como Cerro Castillo, la cuenca del Lago General Carrera o Puyuhuapi, lugares de alto atractivo paisajístico.
La emblemática Carretera Austral (Ruta 7), columna vertebral de la región y recientemente declarada «ruta de belleza escénica» por el gobierno, actúa como imán para miles de viajeros. El delegado ilustró la presión que esto supone para las comunidades locales con un ejemplo elocuente: solo en Villa O’Higgins, una localidad de apenas 500 habitantes en el extremo sur de la ruta, se registraron 9.500 solicitudes de certificados por parte de motociclistas durante la temporada.
A este flujo tradicional se suma un creciente número de turistas que ingresan desde el sur, provenientes de Punta Arenas y Torres del Paine, a través de Puerto Yungay. «Hoy día llega mucho turista que hace Torres del Paine y entra por el sur», explicó el líder regional, advirtiendo que esta vía de acceso carece actualmente de controles y servicios adecuados para gestionar este volumen.
El Estado, por su parte, está cumpliendo con su rol facilitador. El delegado presidencial destacó que la pavimentación de la Carretera Austral ahora es financiada íntegramente por el presupuesto nacional a través del Ministerio de Obras Públicas, liberando recursos regionales para otras necesidades. Además, se avanza en la ampliación del aeródromo de Balmaceda, con la vista puesta en habilitar la logística necesaria para recibir vuelos internacionales directos, potencialmente desde mercados como Brasil, lo que abriría nuevas puertas al turismo y a la exportación de productos locales como el salmón fresco.
No obstante, el personero de gobierno enfatizó que estas inversiones públicas requieren una contraparte decidida del sector privado. «No tenemos empresas que arriesguen capital en función de infraestructura privada», lamentó, contrastando la situación con el sector de la construcción, más dependiente de la licitación pública.
El mensaje es claro: Aysén tiene el potencial y la demanda para ser un destino turístico de clase mundial, pero el «verdadero cuello de botella», como se desprende de las palabras del delegado, reside en la capacidad de la oferta privada para dar el salto cualitativo que el crecimiento exige. Sin una apuesta firme por la inversión en infraestructura turística, el propio éxito podría convertirse en un obstáculo para el desarrollo sostenible de la región.








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