Más allá de las cifras millonarias, la Región de Aysén está tejiendo una nueva arquitectura institucional con la que busca blindar su futuro de la contingencia política y del histórico centralismo de Santiago. En una reveladora entrevista con el periodista Hugo Araya Leiva, el gobernador Marcelo Santana Vargas desgranó una estrategia de tres pilares que funciona como un pacto de desarrollo a largo plazo: el Plan de Zonas Extremas (PEDZE) como músculo financiero, una nueva Corporación de Desarrollo como cerebro estratégico y el Plan Salmón como un pacto productivo con sus vecinos del sur.
El «brazo ejecutor» de esta visión es el recién aprobado PEDZE, un plan de inversión de 1.600 millones de dólares a diez años que, según Santana, «es el más grande en la historia de la región». Su carácter vinculante entre el gobierno central y el regional garantiza la financiación de más de 160 proyectos clave, desde la pavimentación de la Carretera Austral hasta obras de saneamiento básico en localidades remotas. «Esto nos permite tener una mirada de largo plazo y no estar sujetos a los vaivenes de la economía», señaló el gobernador, destacando que el plan asegura la ejecución de obras que, bajo la lógica tradicional, serían inviables.
El segundo pilar es la nueva Corporación Regional de Desarrollo, concebida para ser el «cerebro estratégico» que trascienda los ciclos gubernamentales. Esta entidad público-privada, aprobada unánimemente por el Consejo Regional, tiene el mandato de pensar en el Aysén de las próximas décadas. «Queremos que la corporación trabaje en las miradas de largo plazo», afirmó Santana. Su foco estará en áreas de alto potencial como la economía azul, las energías renovables y la gestión de activos estratégicos como los Campos de Hielo, fomentando un diálogo directo y permanente con el sector privado que hasta ahora era inexistente.
Finalmente, el Plan Salmón 2050 representa un inédito pacto productivo interregional. En alianza con los gobiernos de Los Lagos y Magallanes, Aysén busca tomar las riendas de su principal actividad económica, la salmonicultura, para guiarla hacia un modelo más sostenible, inspirado en la experiencia de Noruega. “Entendemos que si no nos unimos como regiones y planteamos qué es lo que queremos, Santiago va a seguir tomando las decisiones”, argumentó Santana. La iniciativa no solo busca el crecimiento, sino también elevar los estándares ambientales y laborales, abordando de frente las críticas históricas a la industria.
Este tridente estratégico (inversión asegurada, planificación a largo plazo y gestión económica colaborativa) revela una apuesta audaz por la autonomía y la gobernanza territorial. Aysén no solo ha conseguido una inyección de recursos sin precedentes; está construyendo las herramientas para administrarlos con una visión de Estado regional, un modelo que podría marcar un antes y un después en la forma en que las regiones chilenas proyectan su futuro.








Subscribace a nuestro canal


©Radio45sur - Todos los derechos reservados