La gestión financiera de una región tan vasta y compleja como Aysén es una tarea de alta ingeniería. Magdalena Léniz García, Jefa de la División de Presupuesto e Inversión del Gobierno Regional (GORE), ha detallado en una entrevista con el periodista Hugo Araya Leiva, en el programa «Conversaciones con el Gobierno Regional de Aysén y su Consejo» de Radio45Sur, el titánico esfuerzo que ha supuesto ordenar las cuentas públicas desde que la nueva administración asumió en enero. Léniz describió un panorama inicial marcado por el «harto desorden», pero celebró los avances que han llevado a la región del último al quinto puesto en ejecución presupuestaria a nivel país y a recibir un reconocimiento por su eficiencia. El objetivo final, subraya, es que «Aysén vuelva a crecer».
Un «desorden» inicial y la meta del 99% de ejecución
Al llegar al cargo proveniente del sector privado, la personera del Gore confiesa que su primera impresión fue la de una gestión desorganizada. «Lo primero que me llamó la atención fue que había como harto desorden en cuanto a la gestión, en cuanto a los números, al seguimiento de las rendiciones», explicó. Aunque la ejecución presupuestaria estaba clara, las rendiciones de cuentas estaban «muy desordenadas», sin herramientas adecuadas para un control efectivo. El primer paso, afirma, fue levantar información para obtener «visibilidad» de una situación que carecía de un panorama claro a nivel de detalle.
Hoy, la situación es distinta. El GORE de Aysén apunta a cerrar el año con una ejecución de entre el 98% y el 99%. «No llegamos al 100% porque la Dipres (Dirección de Presupuestos) no nos deja hacer modificaciones presupuestarias más allá de octubre», aclaró Léniz, señalando que la inversión se concentra a final de año por proyectos estacionales, como los del agro o eventos de Sernatur, cuyas rendiciones llegan en los últimos meses.
El desafío de los «proyectos de arrastre»
Uno de los mayores retos ha sido abordar los llamados «proyectos de arrastre», iniciativas de años anteriores con problemas pendientes. Para ello, la Ingeniera Comercial de la PUC distinguió dos tipos: los proyectos ya terminados pero con observaciones administrativas, donde se ha logrado rebajar la cuenta pendiente en más de un 60%; y los programas que, tras años de ejecución, no estaban cumpliendo sus objetivos.
Sobre estos últimos, la decisión no fue un término anticipado, sino «no dar más prórrogas», obligando a cerrar los ciclos. «El gobernador me dijo: para qué vamos a seguir aprobando más cartera si en la práctica necesitamos que se ejecuten los proyectos anteriores», comentó, explicando que la inflación dejaba los presupuestos antiguos desfasados y las licitaciones desiertas.
Premio a la eficiencia y un presupuesto para 2025
El buen desempeño no ha pasado desapercibido. El Gobierno Regional recibió recientemente 412 millones de pesos a través de un «decreto de eficiencia» de la Dipres, un premio destinado a las regiones con mejor ejecución. «Se le entregó a las regiones que estaban con mejor ejecución y que la Dipres proyecta que puedan necesitar mayor presupuesto durante este año. Es una muy buena señal», afirmó Léniz.
De cara al próximo año, se proyecta un presupuesto del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) que rondará los 82.000 millones de pesos, una cifra similar a la de este año. La diferencia, según la jefa, radicará en la planificación.
Hacia una gestión planificada y menos estacional
Uno de los objetivos estratégicos es romper la fuerte estacionalidad de la inversión pública, concentrada en los meses de verano. ¿La fórmula? Planificar. «Las adquisiciones, las compras de buses, de equipamiento para los hospitales, eso no depende del tiempo», argumentó. La estrategia para 2025 es licitar estas compras durante el verano para que los bienes lleguen en los meses de invierno, dinamizando la economía regional todo el año.
«Este año (la ejecución) ha sido buena, pero ha sido muy difícil lograrla. Hemos tenido que estar muy encima», confesó Léniz, atribuyendo el éxito al esfuerzo de su equipo. «Para el otro año ya nos estamos preparando. Se puede planificar mejor para que sea menos sufrida y un poco más fluida». El objetivo es claro y ambicioso: que la gestión ordenada se traduzca en obras, empleo y desarrollo. «Que haya pega para todos, que el que se quiera emplear pueda ir a tocarle la puerta a una empresa constructora y haya trabajo. Ese es un poco el objetivo», sentenció.








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