En una sesión marcada por la urgencia legislativa impuesta por el Ejecutivo en la recta final de su mandato, la diputada por Aysén, Marcia Raphael (RN), lideró la ofensiva opositora contra el proyecto de Educación Sexual Integral (ESI). Aunque la iniciativa logró sortear la valla de la Comisión de Educación por 8 votos contra 5, la parlamentaria rechazó el texto argumentando que presenta «deficiencias de fondo» que comprometen el bienestar de los menores y el derecho preferente de los padres a educar.
Raphael fue enfática al distinguir el fin de los medios: «Cuestionar el instrumento no es relativizar el objetivo», sostuvo, aclarando que si bien la prevención del abuso sexual es prioritaria, la herramienta legal propuesta carece de rigor técnico. Su crítica más dura apuntó a la incorporación del concepto de «género» sin una definición jurídica explícita en el articulado, lo que a su juicio deja la interpretación de la ley a merced de reglamentos administrativos cambiantes y no de certezas legales.
La legisladora alertó además sobre los contenidos pedagógicos que podrían derivarse de esta norma, citando antecedentes del Mineduc que sugerían dramatizaciones o exposición a imágenes explícitas desde quinto básico. «La prevención requiere enseñar límites corporales, no introducir categorías identitarias propias de etapas posteriores», sentenció Raphael, advirtiendo que la ambigüedad del proyecto amenaza la potestad de las familias ayseninas sobre la formación valórica de sus hijos.








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