La nieve que cubrió recientemente las calles de la capital regional sirvió de encuadre para entender las complejidades cotidianas de la Región de Aysén. En este contexto, el director regional de Corfo, Francisco Saldivia, compartió en una conversación con Radio45Sur los ejes de una gestión que busca apartarse de las lógicas centralistas y adaptarse de manera más estrecha a las particularidades de un territorio tan vasto como fragmentado.
La disciplina de medir el impacto público
Frente a la constante de que los recursos estatales son limitados, la administración local de Corfo ha puesto el acento en la rendición de cuentas y el análisis de resultados. Para Saldivia, el rol de la institución no concluye con la entrega de un subsidio, sino que exige un seguimiento riguroso de la inversión.
“La tarea implica identificar aquellos sectores con real potencial, acompañar a las empresas y, de manera prioritaria, medir el impacto de los recursos”, explicó el director. Esta evaluación busca constatar cómo el financiamiento público contribuye al desarrollo de las capacidades internas de las empresas y de qué forma permea positivamente en el tejido social circundante.
Complejidad económica: conectar la tierra con el mar
El debate sobre el desarrollo en Aysén suele estar dominado por la salmonicultura, principal motor exportador de la zona. Sin embargo, la estrategia planteada apunta a la «complejidad económica», un enfoque que promueve el desarrollo de proveedores locales capaces de ofrecer soluciones de mayor valor agregado, reduciendo la dependencia de servicios externos.
Una de las iniciativas más significativas en esta dirección es el diseño de un puente productivo entre el sector marítimo y el agrícola. Corfo evalúa la viabilidad de fomentar el cultivo de raps (colza) en los campos de la región para abastecer la demanda de alimento de la industria del salmón. Según Saldivia, este proyecto podría abarcar unas 5.000 hectáreas, abriendo una alternativa real de reconversión y dinamismo para el agro aysenino, además de generar encadenamientos industriales en la molienda y procesamiento local.
El Comité Regional: ensayando la autonomía
La creación del Comité de Desarrollo Productivo Regional (CDPR) en 2024 marca un hito en la transferencia
de competencias desde Santiago hacia la Patagonia. Este espacio, de composición público-privada —donde participan representantes del Gobierno Regional, la academia y el empresariado—, es ahora el encargado de resolver qué herramientas de fomento se priorizan y cómo se distribuyen los fondos asignados.
Saldivia reconoce que este traspaso de atribuciones se encuentra en una etapa de consolidación y aprendizaje continuo. La expectativa es que las decisiones estratégicas de fomento dejen de responder a visiones generales de carácter nacional y comiencen a reflejar con mayor fidelidad las necesidades y oportunidades que se perciben directamente desde las comunas de la región.
Equidad territorial para el litoral aislado
La accidentada geografía de los archipiélagos de Aysén representa un desafío constante para el diseño de políticas públicas equitativas. Espacios de coordinación como el programa Transforma Litoral intentan mitigar esta fragmentación mediante la articulación de sectores clave como la pesca artesanal, el turismo y la acuicultura.
Con el fin de asegurar que el fomento productivo no se concentre únicamente en las capitales provinciales más conectadas, Corfo prepara una nueva convocatoria del Programa de Apoyo a la Reactivación (PAR), diseñada específicamente para el litoral y con especial atención en localidades insulares como Puerto Aguirre, en las Islas Huichas. El propósito fundamental es corregir las asimetrías de acceso y permitir que los emprendedores de zonas aisladas cuenten con herramientas similares para desarrollar sus proyectos de manera sostenible.








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