El alcalde de Chile Chico, Ariel Keim, junto al concejo municipal, expresó su respaldo a la comunidad de aguas del canal Chile Chico, tras la resolución que ordena cerrar bocatomas en toda la región entre junio y diciembre. La medida, emitida por la Dirección General de Aguas, pone en riesgo el abastecimiento agrícola y el sustento de numerosas familias. “Su aplicación pone en riesgo la producción frutícola, forrajera, hortícola y la seguridad alimentaria de nuestra zona. No podemos permitir que decisiones tomadas desde el nivel central, sin considerar las particularidades del territorio, amenacen décadas de esfuerzo y desarrollo productivo en nuestra comuna”, afirmó Keim.
La comuna, con histórica vocación frutícola y forrajera, depende del canal para mantener activa su matriz productiva. Desde el municipio se han apoyado gestiones técnicas con los regantes para mitigar el impacto. En concejo, se acordó oficiar formalmente a la DGA solicitando una revisión de la medida, argumentando que las condiciones locales difieren del resto de Aysén.
Keim subrayó que no se desconoce la necesidad de prevención, pero pidió una aplicación diferenciada. “Chile Chico necesita agua para vivir, producir y crecer. No podemos permitir que decisiones desproporcionadas e impuestas desde Santiago pongan en jaque la vida rural, el empleo agrícola y el futuro de cientos de familias que han construido su vida aquí, en el extremo sur del país”, sostuvo. El oficio busca garantizar que las resoluciones administrativas no vulneren el derecho al desarrollo sostenible de las comunidades rurales.








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