A horas del traspaso de mando del próximo 11 de marzo, el Delegado Presidencial Regional, Jorge Díaz Guzmán, trazó la línea final de la administración del Presidente Boric definiendo su «herencia» política para la Patagonia: un nuevo Plan de Desarrollo de Zonas Extremas (PEDZE) que blinda la inversión pública hasta 2036. Tras encabezar su último gabinete y reunirse con su sucesora, Luz María Vicuña, la autoridad saliente destacó que este instrumento, con un presupuesto estimado de 1,6 billones de pesos —un 300% más que su versión anterior—, asegura el financiamiento para obras estructurales como el Hospital Regional y la infraestructura definitiva de la Universidad de Aysén.
En un territorio donde el aislamiento define la vida cotidiana, Díaz reivindicó la gestión de la Ruta 7 como una política de Estado que trasciende gobiernos. El balance arroja 179 kilómetros de la Carretera Austral intervenidos en distintas etapas, reconociendo la continuidad de obras iniciadas en la administración de Sebastián Piñera y sumando nuevos tramos en licitación. A esto se une la modernización del aeródromo de Balmaceda, que cuadruplicará su capacidad, y la mejora de pistas en enclaves remotos como Melinka y Villa O’Higgins.
La descentralización fiscal también marcó la pauta: la Ley de Royalty Minero inyectó más de 12.000 millones de pesos frescos al Gobierno Regional y a las diez comunas, recursos de libre disposición que oxigenaron las arcas locales. En lo social, el Plan de Emergencia Habitacional superó la meta con 1.300 viviendas entregadas, mientras que en salud se priorizó la equidad territorial con el Hospital de Chile Chico y nuevas postas rurales, intentando saldar la deuda histórica de servicios básicos en la zonas de rezago.








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