En una región donde enfermarse de gravedad ha sido históricamente sinónimo de subirse a un avión de emergencia, las cifras sanitarias de este invierno marcan un hito. La implementación masiva del anticuerpo monoclonal Nirsevimab en recién nacidos y lactantes ha provocado un desplome del 85% en las evacuaciones aeromédicas desde Aysén hacia el norte del país, frenando el drama del desarraigo familiar que golpea a la Patagonia cada temporada invernal.
Las autoridades de Salud, encabezadas por la Seremi Gloria Águila, confirmaron desde el Hospital Regional de Coyhaique que la estrategia no solo ha evitado muertes por Virus Respiratorio Sincicial (VRS) por dos años consecutivos en Chile (2024-2025), sino que ha descomprimido drásticamente la red local: las hospitalizaciones de menores por esta causa cayeron un 62%. «Vimos a un papá haciendo apego con su hijo recién inmunizado; esa prevención evita que ese niño termine grave en otra región», graficó la autoridad.
Victoria Pinto, directora (s) del recinto, enfatizó que esta barrera farmacológica ha reducido la circulación viral en un 22%. Sin embargo, Natalie Duffau, del Servicio de Salud, instó a no bajar la guardia: desde el 1 de marzo, la red ya administra la protección —que es inmediata, a diferencia de las vacunas tradicionales— junto a las dosis contra Influenza y COVID-19, priorizando a los grupos de riesgo para sostener este «escudo» sanitario en el sur austral.








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