La conectividad aérea, el único cordón umbilical infalible para territorios aislados como la Región de Aysén, mostró un comportamiento dispar en el arranque de 2026. Según el último informe de la Junta de Aeronáutica Civil (JAC), Chile movilizó casi 5,5 millones de pasajeros durante el primer bimestre. Sin embargo, mientras el mercado internacional despegó con un alza del 4,5% en febrero impulsado por destinos como Brasil y España, el tráfico nacional —vital para la Patagonia— sufrió una preocupante contracción del 4,6%.
La radiografía entregada por el Ministerio de Transportes refleja la brecha de la industria. Para el ministro Louis De Grange, titular del Gobierno de José Antonio Kast, el repunte externo demuestra que «hoy más personas tienen la oportunidad de viajar». No obstante, la autoridad comprometió esfuerzos para mejorar la oferta y seguridad interna, un factor crítico en el sur austral, donde la caída a 1,4 millones de viajeros nacionales enciende las alertas sobre la conectividad interregional.
Para Aysén, el dato más esperanzador del informe radica en los cielos de carga, que anotaron un vital crecimiento del 2,8%. En zonas donde las rutas terrestres son vulnerables al clima, las 73.000 toneladas transportadas representan insumos, medicinas y comercio esencial. “Daremos un especial énfasis para movilizar las riquezas hacia el exterior, pero también dentro de Chile”, subrayó De Grange, delineando el desafío de equilibrar el boom turístico externo con el resguardo del puente aéreo patagón.








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