Para mitigar los riesgos derivados de la compleja geografía y las adversas condiciones climáticas de la Patagonia, la IV División de Ejército capacitó a 185 conductores militares en la Región de Aysén. La iniciativa busca reducir la accidentabilidad y actualizar conocimientos viales de quienes operan los vehículos institucionales en uno de los territorios más extremos y desafiantes de Chile.
El despliegue, impulsado por la Asesoría de Transporte y la Comisión de Prevención de Riesgos Divisionaria, abordó tanto la mecánica automotriz como la legislación vigente, con especial énfasis en la Ley de Tránsito y la Ley Emilia. Dada la vasta extensión regional, los instructores no se limitaron al Campo Militar de Coyhaique, sino que se trasladaron a zonas estratégicas y aisladas para garantizar una cobertura total. Así, la instrucción abarcó a los efectivos del Regimiento N° 8 «Chiloé» en Puerto Aysén y de la Compañía Andina Divisionaria N° 20 en la austral comuna de Cochrane.
«Buscamos concientizar a los conductores sobre la enorme responsabilidad frente al volante para salvaguardar vidas y prevenir accidentes», explicó el sargento primero Diego Oviedo. Para los uniformados, repasar estas normativas resulta vital en rutas a menudo marcadas por la escarcha y el ripio. El suboficial David Ferrada valoró la actualización legal como una herramienta insustituible para el servicio. La jornada culminó con un fecundo intercambio de experiencias, un traspaso de conocimientos esencial para que las nuevas generaciones operen con máxima seguridad en los exigentes caminos ayseninos.








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