En el marco de las actividades por el Mes del Medio Ambiente, la encargada de Medio Ambiente de Empresas Bahamonde, Bárbara Weisser Rivera, conversó con Radio45Sur sobre las diversas iniciativas socioambientales que la entidad desarrolla en la comuna porteña y en la región. Con un enfoque centrado en la educación formativa, la vinculación territorial y la valorización de recursos, la empresa aysenina busca aportar al cambio cultural en el manejo de desechos domiciliarios e industriales.
Aprendizaje desde la infancia y visitas al terreno
Uno de los pilares de este trabajo es la educación ambiental desde temprana edad. Weisser destacó la colaboración sostenida con la Escuela Kalem de Puerto Aysén, donde junto a “Emba” —el monito del monte que actúa como corpóreo de la empresa para representar a esta especie nativa del sur de Chile— realizaron jornadas de preparación de suelo y siembra en el invernadero del establecimiento. Esta actividad práctica incluyó el uso de humus producido por la propia empresa, reforzando de forma didáctica el concepto de economía circular luego de que los estudiantes revisaran material audiovisual preparado para concientizar sobre el cuidado del entorno.
El humus utilizado en estas actividades proviene de un proceso de tratamiento biológico en el relleno sanitario de la comuna. A través del Sistema Tohá —un método de biofiltración dinámica que emplea lombrices para purificar aguas residuales y lixiviados—, la empresa logra tratar estos líquidos generados por la basura y transformarlos en abono orgánico. La implementación de esta tecnología posiciona a este relleno sanitario como uno de los pioneros en Latinoamérica en aplicar dicho sistema dinámico, diseñado específicamente para mitigar olores y reducir el impacto ambiental en las comunidades colindantes.
Este proceso suele llamar la atención de las diversas delegaciones que visitan la planta de reciclaje y el relleno sanitario de la empresa. Entre los visitantes recientes destacan estudiantes de Ingeniería Comercial de la Universidad de Aysén, alumnos del Centro de Formación Técnica (CFT) estatal, comités de vecinos y comunidades escolares como el Colegio Sagrada Familia y diversos jardines infantiles de la zona.
«A los visitantes les impacta la magnitud del lugar, el ingreso constante de camiones y descubrir que de algo que suele considerarse residuo se puede generar un sustrato útil mediante el trabajo de las lombrices», explicó Weisser durante la entrevista.
Alianzas locales y talleres con sentido social
La vinculación de la empresa también se ha extendido al tejido social y gremial de la comuna. Recientemente, se concretó un convenio con la Cámara de Comercio de Aysén, que se suma a una alianza colaborativa con la Fundación de Fibromialgia local. Esta última unión permitió el desarrollo de talleres de cosmética natural, aromaterapia y elaboración de aceites esenciales en la sede del gremio comercial. Estas instancias buscan entregar herramientas de terapia alternativa para quienes conviven con esta condición, promoviendo al mismo tiempo productos con menor huella de envases y componentes químicos.
Por otra parte, la colaboración con la Cámara de Comercio apunta a integrar a los comerciantes locales en una red de retiro gratuito de cartón, un residuo que se genera en grandes volúmenes en la zona debido al embalaje de los insumos que ingresan a la región. Actualmente, a través de distintos mecanismos de recolección, la empresa recupera alrededor de 15 toneladas mensuales de este material, evitando que terminen en el sitio de disposición final.
Campañas de reciclaje escolar y proyecciones
A nivel escolar, Empresas Bahamonde se mantiene activa como punto de acopio regional para la campaña «Sonrisa Circular» de Soprole, orientada a la recolección de envases de Tetra Pak y potes de yogur (plástico PS6). La iniciativa, que se extiende hasta el mes de septiembre, invita a jardines infantiles, colegios y liceos a entregar estos materiales previamente lavados y secos, participando en un ranking nacional que promueve el reciclaje desde las aulas.
Con miras al segundo semestre de 2026 y los años venideros, la empresa proyecta avanzar en el tratamiento de residuos orgánicos a través del desarrollo de una planta de compostaje, una de las metas clave para disminuir de manera significativa la presión sobre los rellenos sanitarios de la región.
Aunque Bárbara Weisser reconoce que la adopción de nuevos hábitos en la comunidad es un proceso que avanza de manera pausada y requiere constancia de todos los actores involucrados, el desarrollo de estas redes locales demuestra un interés creciente por transitar hacia prácticas más amigables con el entorno para el cuidado y protección de Aysén.








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