Parece casi un lugar común decir que en la Región de Aysén todavía quedan muchas cosas por hacer y no hablo solo de temas más “serios”, estructurales y de los grandes proyectos sino de una pregunta bastante sencilla: ¿Hay gente graciosa en este territorio?.
La propuesta de generar una escena de comedia en esta región es algo que se ha intentado varias veces, más ligado a esfuerzos personales, pero funcionó hasta el momento sin un ecosistema que permita aprovechar la consolidación de la escena de comedia nacional, la cual domina gran parte del contenido online y de espectactulos en vivo.
La apuesta era bastante más sencilla: ¿Qué necesitamos en Coyhaique para que existe un ecosistema de comedia la comunidad pueda ir a reir de forma constante, desarrollando a la vez a los talentos locales?.
La risa y el talento no es algo que solo ocurra en Santiago y diversas comunas como Concepción, Temuco y Puerto Montt han generado escenas importantes con nuevos talentos que conviven con las propuestas nacionales que giran por casinos y bares.
Este tipo de esfuerzo tiene que ver con ofrecer otros espacios de crecimiento artístico tanto para el público de la zona, como también para muchos de los nuevos talentos cuya opción era ser el comediante número 500 peleando por un espacio en el Comedy o en Palermo Bar, o bien tomar el desafío de plantar una bandera y generar sus primeras armas en locales que entendieron que el negocio del entretenimiento está cambiando y deben abrirse a nuevos formatos.
Hace algunas semanas se hicieron bastante virales las declaraciones de la actriz y comediante Paloma Larraín, sobre el público de Coyhaique y lo complejo que era generar una reacción y de aquí salen dos grandes puntos: la necesidad de un mayor contexto de comedia como una opción de entretenimiento, en donde el público conozca los códigos y los formatos para ser parte de un show que se construye en vivo, como también acerca de lo particular que es la Región de Aysén y su forma de vida, la que es muy distinta al resto del país.
Aquí las rutinas y las referencias deben adaptarse para que el material funcione y no ocurra como le pasó a algunos comediantes, que luego de 10 minutos de haciendo chistes del Jumbo, se dan cuenta que aquí ese local todavía no existe.
En seis meses de trabajo, los shows de “Nueva Comedia en la Patagonia” y los cursos de Stand Up Comedy en el Centro Cultural, han permitido entregar una base de preparación y un formato de comedia con voz propia y que toca las vivencias y preocupaciones de una Región que está en la visagra de un nuevo modelo de desarrollo.
En una comuna que se proyecta hacia el futuro como un lugar hacia donde migrar, con al menos cuatro proyectos comerciales de gran tamaño y nuevas industrías, la comedia con una mirada local es una forma de hacer sentido de ese tipo de cambios, de reírnos de experiencias compartidas y de participar de la irreverencia tan necesaria a autoridades que han quedado libres del escrutinio público por mucho tiempo.
El consolidar a la comedia local también es un trabajo en serio, en donde este ecosistema debe compensar económicamente a quienes están dispuestos a hacer el trabajo, crear su propio material y tener la oportunidad de fallar y triunfar ante un público real.
El público de Coyhaique no es ni frío ni distante, es bastante más calido y bastante exigente, pero ya ha demostrado que está dispuesto a consumir comedia local y que en esta región existe tanto talento, como en las principales ciudades del país.
Escrito por Jorge Inzulza, Periodista.








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