Productores ovinos participaron en un día de campo organizado por INIA Tamel Aike en el predio Santa Elisa, de la familia Águila, ubicado en Pangal Bajo, comuna de Aysén, para conocer los avances del proyecto “Estrategia de resiliencia para producción ovina de Aysén: Modernización de la base genética”. La iniciativa es financiada mediante el Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD) del Gobierno Regional de Aysén, con apoyo de la Seremi de Agricultura, la Sociedad Comercializadora Corriedale Aysén y Ganadera Ñirehuao. Su propósito es incorporar y evaluar nuevas líneas genéticas que permitan mejorar la productividad de los rebaños regionales.
En el predio anfitrión se trabaja con 40 hembras híbridas de Corriedale, inseminadas esta temporada con semen fresco de la raza Border Leicester y posteriormente cubiertas con un carnero de la misma raza. El procedimiento busca fortalecer las aptitudes maternas y aumentar la prolificidad, es decir, la capacidad de producir más corderos por oveja. La directora de INIA Tamel Aike, Camila Reyes, destacó que la incorporación de genética especializada permite avanzar hacia mejores resultados reproductivos. El proyecto también contempla asesoría en alimentación, sanidad y manejo durante la parición, además de controles de peso de los corderos al nacimiento y a los 30 días.
Alberto Chávez, sobrino del propietario del predio, Pedro Águila, valoró el acompañamiento técnico para mejorar el manejo y reducir las pérdidas de animales en sistemas productivos de menor escala. “Todo este asesoramiento de INIA ha sido muy importante, porque nos ha ayudado a prevenir esa disminución en la producción que tenemos nosotros”, señaló. Por su parte, el delegado presidencial provincial de Aysén, Eligio Montecinos, destacó la importancia de acercar estas herramientas a los pequeños productores y usuarios de INDAP, especialmente a quienes necesitan mejorar sus resultados productivos.
La investigadora Marilyn Tapia, directora del proyecto, explicó que la estrategia contempla evaluar y validar nuevas líneas genéticas en diferentes condiciones agroclimáticas. Durante 24 meses se trabajará directamente con 18 rebaños y se espera alcanzar otros 72 mediante actividades de difusión y transferencia tecnológica. El programa considera tres unidades demostrativas en zonas de estepa, intermedia y húmeda, además de incorporar genética Katahdin y biotecnologías reproductivas. Estas acciones buscan generar información sobre adaptación y rendimiento, en un escenario donde los menores precios de la lana han aumentado la importancia de la producción de carne para los ingresos del sector ovino.








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