Una de las conversaciones más recurrentes que se tienen con personas fuera de la Región de Aysén es si la comuna es particularmente aburrida o qué tipo de panoramas hay fuera de los increíbles parajes naturales que la componen.
Este 31 de octubre se vieron varios elementos que muestran que esta puede ser una ciudad que se siente mucho más viva y que mezcló actividades como el Gimnasio Embrujado por Halloween, el Carnaval Corazón de la Patagonia y el evento de la Agrupación “Yuki No Kai” en el Centro Cultural, todos con una masiva asistencia de público y con un fuerte trabajo de las organizaciones que los planificaron.
En este sentido, las tres actividades marcaron un día en donde fue notorio el fuerte trabajo de organización y promoción, a veces con recursos públicos, pero otras con mucha gestión y apoyo para su realización. Si hacemos un balance, todas tuvieron una buena nota en la masividad de su asistencia.
Aquí es donde uno puede revisar qué pasa también con otras actividades organizadas localmente y que no siempre tienen los mismos resultados.
Cuando la convocatoria no se logra, empezamos a lanzar dardos al tablero de las excusas para ver qué sucedió y cómo se puede justificar la baja audiencia, en una comuna que recién ahora vuelve a salir a gran nivel a diversos panoramas, luego de años bien complejos, con cierre de espacios incluido.
Está lo económico, y no es accidental que muchos de los eventos terminen siendo gratuitos o con dinámicas de pagos muy limitadas, ya que el presupuesto para salir es más limitado. Aunque hay una salvedad para las actividades con artistas nacionales, los cuales tienen siempre una base importante de público en sus fechas.
En cuanto a espacios y su acceso, el Centro Cultural, el Museo Regional y el Parque Urbano se han consolidado como escenarios importantísimos para todo tipo de eventos, pero hay un argumento que a veces molesta y que hay que poner sobre la mesa: la falta de un sistema de transporte público acorde hace que la realización de eventos en el Parque y en el Museo tenga una dificultad adicional para llegar a ellos, especialmente de noche.
Está también el argumento de la difusión, en donde no todos los eventos son creados iguales, no solo en cuanto a presupuestos para llegar a medios o a redes sociales, sino que también en cómo romper con lo hermético de las plataformas y de sus algoritmos, en donde es perfectamente posible vivir en una comuna del tamaño de Coyhaique y perderte el 90% de las cosas que suceden si no sigues a ciertas cuentas.
Siguiendo esa línea, y donde más trabajo se necesita para el éxito de las actividades, está la más compleja: recuperar la curiosidad y las ganas de salir.
Mientras algunas actividades solo pueden sumar un par de publicaciones en Instagram y algunos carteles por el centro, hay que ser mucho más creativo con las convocatorias y aprovechar el ecosistema de medios de comunicación, creadores de contenido y otros espacios que muchas veces están a una llamada o mensaje directo de distancia.
Algunas veces sorprende que, al contactar a los productores y gestores de actividades, no tienen el tiempo o el interés de aprovechar los espacios disponibles de difusión para llegar a más personas, y parecieran estar bien con su público, cortar las cintas con los mismos y comer el cóctel con los de siempre.
El fortalecimiento de las audiencias es un proceso necesario en una comuna como Coyhaique, en donde todavía los malls y los grandes espacios corporativos se toman las agendas, y en donde otras comunas como Valdivia, Puerto Montt y Castro ya vienen de vuelta y tuvieron que apuntar a un ecosistema mayor y más diverso de actividades para sacar a la gente de los paseos clásicos por el retail.
La noche merece un párrafo aparte, ya que conversando con algunas de las personas que están generando propuestas variadas en lo gastronómico y en los eventos, el comentario más común es que la gente está saliendo y gastando menos, por lo que la propuesta de valor tiene que ser mucho mejor. A esto se suma el cambio en el sistema de vida, ya que mientras la gente se va a vivir más lejos del casco urbano y, apenas termina su jornada laboral, se va a lo rural, traerlos de vuelta a la ciudad es mucho más complejo.
Lo del 31 de octubre es un buen antecedente para mostrar que el público de Coyhaique siempre está dispuesto a participar de actividades gratuitas, lúdicas y masivas, pero, por sobre todo, que no es una ciudad “fome” ni el público es “malo”, como dijo una comediante nacional hace poco.
Es importante valorar y asistir a las diversas propuestas que existen en la zona y hacer que la fricción con el público sea la menor posible, pero también que la comunidad sea más activa en buscar estas actividades y salir de la prisión autoimpuesta de los algoritmos de redes sociales.







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