Durante los meses fríos, muchas personas presentan cuadros respiratorios recurrentes, pero en algunos casos, estas infecciones podrían ser síntomas de una Inmunodeficiencia Primaria (IDP), una enfermedad genética que impide al cuerpo defenderse correctamente. En Chile, el diagnóstico puede tardar hasta 7 años, lo que agrava la salud de los pacientes. “La mayoría son considerados simplemente como enfermizos, pero lo que tienen es una enfermedad real y tratable”, explicó la Dra. Carla Bastías, inmunóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
Según datos de Fonasa, 416 personas han sido tratadas con inmunoglobulina bajo la Ley Ricarte Soto desde 2019, pero el 76,2% de los casos se concentran en la Región Metropolitana. Regiones como Aysén y Arica registran solo 1 y 2 pacientes respectivamente, lo que evidencia un subdiagnóstico preocupante. La Fundación IDP Chile y especialistas llaman a difundir los 10 signos de alerta: 1. Cuatro o más otitis por año, 2. Dos o más sinusitis en el año, 3. Dos o más meses de tratamiento con antibióticos sin mejoría, 4. Una o más neumonías en un año, 5. Dificultad para aumentar de peso o crecer normalmente, 6. Abscesos profundos y recurrentes, 7. Aftas persistentes o infecciones por hongos en piel o boca, 8. Infecciones que requieren antibióticos intravenosos, 9. Dos o más infecciones profundas (como septicemias), 10. Antecedentes familiares de inmunodeficiencias primarias
Texia Céspedes, presidenta de la Fundación de Padres y Amigos con IDP, relató que su diagnóstico llegó recién a los 10 años, tras años de hospitalizaciones. Hoy, con tratamiento, su calidad de vida ha mejorado. “No se trata de esperar a que sea grave, sino de sospechar a tiempo y derivar a inmunología cuando sea necesario”, agregó la Dra. Bastías. Este invierno, la concientización puede marcar la diferencia.









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