La Región de Aysén despide el año 2025 con una paradoja administrativa: mientras las cifras macroeconómicas locales muestran un crecimiento sostenido por encima del 8% en los primeros tres trimestres, la caja fiscal enfrenta una parálisis de liquidez provocada desde Santiago. En el cierre del ciclo de Conversaciones con el Gobierno Regional, conducido por el periodista Hugo Araya Leiva, el gobernador Marcelo Santana Vargas ha realizado un balance de su primer año de gestión, marcado por una ejecución presupuestaria histórica y una pugna constante con la Dirección de Presupuestos (Dipres).
A pocos días de cumplir su primer aniversario en el cargo —asumió el 6 de enero de 2025—, Santana ha confirmado que el Gobierno Regional ha logrado ejecutar 67.600 millones de pesos (unos 70 millones de dólares) en programas, proyectos y estudios. Se trata de la cifra más alta de la última década en inversión real, descontando transferencias administrativas. Sin embargo, el éxito en la asignación de recursos contrasta con la realidad financiera de los últimos dos meses: «Desde octubre empezamos a advertir inconsistencias en la Dirección de Presupuestos», señaló la autoridad regional.
La situación se tornó crítica en noviembre y diciembre, cuando el Ministerio de Hacienda interrumpió las remesas mensuales de efectivo. «Hoy, a 24 de diciembre, no tenemos la certeza de que eso vaya a llegar», admitió Santana con preocupación. El impacto de esta decisión centralista golpea directamente al tejido empresarial local. Las pequeñas y medianas empresas (pymes), que dependen de los pagos del Gobierno Regional para solventar sueldos e IVA, se encuentran en una posición de extrema fragilidad. «Si esos estados de pago no llegan, es preocupante», sentenció el gobernador, criticando las reglas del juego que cambian «los últimos dos meses del año”.
La «mano dura» y el riesgo del reintegro
En un intento por optimizar el gasto, Santana aplicó durante el año una política de «apretón de clavijas» a los servicios públicos que no estaban ejecutando los fondos transferidos, solicitando el reintegro de dineros ociosos. Si bien la medida buscaba eficiencia, se ha topado con una barrera burocrática en Hacienda: los recursos devueltos no retornan a las arcas regionales, sino que son absorbidos por el Tesoro Público.
«Si yo le solicitara hoy a la Dirección General de Aguas (DGA) que me devuelva lo no ejecutado, Hacienda dice que eso se devuelve a rentas generales, no al Gobierno Regional. Además, pierde la región», explicó Santana. Esta dinámica ha obligado al ejecutivo regional a ser más selectivo, priorizando la ejecución propia por sobre las transferencias a terceros que no garantizan agilidad.
«Aysén vuelve a crecer»: Inversión y futuro político
Pese a los nubarrones fiscales, la estrategia de desarrollo productivo bajo el eslogan «Aysén vuelve a crecer» parece estar dando frutos. La autoridad destacó el enfoque en sectores clave como el turismo, la acuicultura y la pesca artesanal, buscando transformar a la región en un polo de atracción de inversiones. Iniciativas como el Aysén Day han comenzado a posicionar al territorio en el radar internacional, con acercamientos concretos de capitales chinos, saudíes y del gremio hotelero nacional.
El horizonte político de 2026 plantea un nuevo escenario con la asunción del gobierno del presidente electo José Antonio Kast el próximo 11 de marzo. Aunque Santana comparte la visión pro-inversión y pro-empleo de la futura administración, ha marcado una línea clara de autonomía: «A mí me va a tocar defender los intereses de la región siempre. Y si eso significa en algún caso contrariar opiniones de nivel central, seguro que lo vamos a tener que hacer”.
El gobernador anticipa una relación constructiva, pero no exenta de tensiones si las decisiones de Santiago chocan con las necesidades locales. «La relación, que sea buena, no significa que seamos amigos, sino que nos permita tener conversaciones», aclaró.
Presupuesto 2026 y la meta de la década
De cara al próximo año, la incertidumbre se mantiene. El presupuesto 2026, el primero diseñado íntegramente por la administración de Santana, ya fue aprobado por el Consejo Regional (CORE) y enviado a Hacienda, esperando luz verde para finales de enero. Se estima un marco inicial de entre 80.000 y 82.000 millones de pesos.
Para Santana, Aysén necesita «diez años de crecimiento sostenido» para consolidar su transformación de una región de «potencial» a una de «oportunidades presentes». Con la Ley de Sistemas Medianos de Energía avanzando legislativamente y el impulso del Plan Especial de Zonas Extremas (PEDZE), la región austral apuesta por romper su aislamiento y diversificar su matriz económica, siempre y cuando la burocracia central no ahogue el impulso local.








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