En la vasta y accidentada geografía de Aysén, enfermarse ha sido históricamente sinónimo de incertidumbre logística. La belleza escénica de la Patagonia se contrapone a menudo con la fragilidad de su red asistencial, una brecha que el Gobierno Regional busca cerrar a través de la inyección de recursos y la voluntad política transversal. En una reciente entrevista con el periodista Hugo Araya Leiva para el ciclo Conversaciones con el Gobierno Regional de Aysén de Radio45Sur, la consejera regional Ximena Novoa Pérez (representante de la provincia de Aysén y militante histórica de Renovación Nacional) desgranó los avances y las deudas pendientes de un sistema que lucha por la autosuficiencia.
Novoa, quien posee experiencia laboral en el sector sanitario, diagnosticó el problema con crudeza: la región ha logrado atraer especialistas, pero a menudo carece de las herramientas para que estos operen. «Uno de los problemas más grandes es contar con especialistas pero no con el equipamiento. Eso frustra al profesional y al paciente», señaló la consejera. La solución política ha llegado bajo la forma de un robusto Convenio de Programación en Salud, un acuerdo tripartito entre el Gobierno Regional, el Ministerio de Salud y Hacienda, gestado tras meses de negociaciones y viajes a Santiago.
Ambulancias y listas de espera
El impacto de este convenio ya es tangible en el territorio. Novoa destacó la aprobación de fondos para renovar el parque automotriz de emergencias, vital en una zona de distancias inmensas y climas hostiles. Localidades como Cisnes, La Junta, Coyhaique y Puerto Aysén contarán con nuevas ambulancias, una medida básica que, paradójicamente, seguía pendiente.
Sin embargo, el hito más significativo para la consejera es la resolución del conflicto del CESFAM de Puerto Aysén, que tras una «larga lucha» ha conseguido una inyección de más de 2.700 millones de pesos para su concreción entre 2026 y 2027. A esto se suma un esfuerzo fiscal directo del Gobierno Regional para atacar las listas de espera: más de 1.600 millones de pesos destinados a intervenciones quirúrgicas y procedimientos diagnósticos que permitirán a los ayseninos operarse en su región, evitando el costoso y desgastante traslado hacia el norte del país.
«El servicio de salud tuvo que ordenarse», afirmó Novoa con pragmatismo, subrayando que la aprobación de recursos conlleva una exigencia de ejecución. «No es un saco roto de plata. Tiene que existir un control y celeridad», advirtió, haciendo un llamado a fiscalizar que los fondos no se estanquen en la burocracia administrativa.
La deuda oncológica y la salud mental
A pesar de los avances, la conversación con Araya Leiva dejó al descubierto las heridas abiertas de la salud pública en el extremo sur. La principal: la ausencia de un centro oncológico regional. Actualmente, el diagnóstico de cáncer implica, casi invariablemente, una derivación a Valdivia o Santiago como Centros de referencia.
«El enfermo se enferma más, y la familia entra en una depresión por no poder acompañar a su familiar», lamentó Novoa, quien recordó que la idea de una unidad oncológica se remonta a gestiones de hace años junto al ex senador Antonio Horvath. Para la consejera, ha llegado el momento de que el Estado asuma la construcción de un centro especializado como una prioridad de Estado, para evitar el desarraigo familiar en momentos críticos.
Paralelamente, la salud mental emerge como la otra gran crisis silenciosa, exacerbada por factores climáticos y el aislamiento. La Core apuntó a la falta de Vitamina D y las condiciones geográficas como agravantes de las altas tasas de suicidio y depresión en la zona, sugiriendo políticas públicas preventivas y permanentes más allá de la atención psiquiátrica de urgencia.
La «transversalidad» patagónica
Quizás el punto más revelador de la entrevista no fue técnico, sino político. En un Chile a menudo polarizado, Novoa describió una dinámica de trabajo en el Consejo Regional (CORE) que parece ajena a las trincheras ideológicas de Santiago.
La consejera valoró el liderazgo del gobernador Marcelo Santana, exalcalde conocedor de la realidad local, y destacó la colaboración fluida con colegas de veredas opuestas, citando explícitamente su buena relación y trabajo conjunto con el consejero socialista Julio Rossel. «Aquí no hablamos de política, hablamos de la región. Estamos todos conectados con las verdaderas necesidades de los habitantes», sentenció.
Esta «política de los acuerdos», forzada quizás por la necesidad y el aislamiento geográfico, ha permitido que Aysén avance en infraestructura crítica. Para Novoa, la ecuación es simple: cuando el invierno golpea y las carreteras se cortan, la ideología pasa a segundo plano y lo único que importa es que la ambulancia llegue a tiempo.








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