La educación global atraviesa un punto de inflexión. Los recientes resultados de las pruebas PISA han evidenciado un declive generalizado en áreas fundamentales como la lectura y las matemáticas en buena parte de Occidente. Para Nuno Crato, matemático, estadístico y exministro de Educación de Portugal, el diagnóstico es multifactorial, pero tiene culpables claros: los cambios curriculares que restan autoridad al maestro y la omnipresencia de los teléfonos móviles en las aulas.
Durante su paso por la décima edición del Congreso Futuro en la Región de Aysén, Crato conversó en exclusiva con el programa Por pavimentar de Radio 45 Sur, emitido desde el Museo Regional de Coyhaique. En una charla profunda, el académico luso diseccionó los males y posibles remedios de un sistema educativo que parece haber perdido el norte.
La dictadura de la distracción
Al abordar el estancamiento y retroceso de países europeos y americanos frente al avance sostenido de naciones asiáticas como Japón, Corea del Sur o Singapur, Crato no titubea. Para el exministro, existe un problema de base en el «cambio curricular», que ha derivado en una pérdida de la dirección del maestro sobre la clase. Sin embargo, el catalizador de esta crisis cabe en el bolsillo de los alumnos.
«El otro factor son las pantallas, los móviles. Es un factor de distracción como no ha existido más. Es una cosa nueva», advierte. Crato exime a los estudiantes de esta responsabilidad y la traslada al mundo adulto: «La culpa no es de ellos, es nuestra. Si nosotros logramos que en las clases ellos miren al trabajo y no a las pantallas (…) logramos que la clase sea un momento privilegiado de interacción». El matemático es tajante al afirmar que el trabajo intelectual profundo «no es compatible con los niños mirando los teléfonos móviles», donde saltan constantemente de un mensaje a un video, erosionando su capacidad de atención.
La receta: currículo, evaluación y apoyo
Frente a la constante preocupación ciudadana en Chile por la calidad educativa, Crato fue consultado sobre qué medidas tomaría si dispusiera de un presupuesto ilimitado. Su respuesta huyó de las fórmulas mágicas y apeló a la estructura institucional en tres pilares:
- Un currículo claro: «Todo comienza con un buen currículo, estructurado, secuencial y detallado. Que no se diga simplemente ‘los niños deben aprender a leer’, sino cuándo, cómo y con qué nivel de fluidez».
- Sistemas de evaluación: Desde pruebas estandarizadas nacionales hasta evaluaciones formativas en el aula para comprender dónde están fallando los estudiantes.
- Apoyo focalizado: Garantizar que los alumnos con mayores dificultades reciban atención especial para que avancen al mismo ritmo que sus pares.
Conocimiento vs. Competencias: un falso debate
Uno de los momentos más críticos de la entrevista se dio al abordar las nuevas tendencias pedagógicas que privilegian la enseñanza de «competencias» o «habilidades» por encima de los conocimientos específicos. Crato considera esta visión un error fundamental.
«Las competencias sin conocimientos se pierden. Si solo aplicamos la ‘capacidad de aplicación’ pero no sabemos nada, estamos limitados», argumentó. Utilizó como ejemplo la comprensión lectora: «Si vas a leer un libro de Tolstói y no sabes qué es Rusia o los Montes Urales, no entiendes el problema». Para Crato, los contenidos son, precisamente, la herramienta que nos ayuda a «organizar el mundo y ser más flexibles».
Esta visión global no choca, según el exministro, con la identidad local. Preguntado sobre los modelos educativos territoriales en zonas aisladas como Aysén, Crato defendió un equilibrio: «No hace sentido estar aquí y no hablar de fiordos, de la nieve o de las plantas que existen aquí. Pero, al mismo tiempo, los niños no deben estar limitados a su entorno. Deben saber qué es el Sáhara, qué es África y conocer matemáticas y física, que son universales».
La Inteligencia Artificial: ayuda, no sustituto
En la recta final, el diálogo abordó el desafío de la Inteligencia Artificial (IA) en las aulas. Trazando un paralelismo con la llegada de las calculadoras, Crato apeló al sentido común: «Debemos utilizar la tecnología como ayuda al pensamiento, no como sustituto del pensamiento».
Según el experto, pedirle a la IA que redacte un ensayo exime al alumno del proceso de aprendizaje. Lo mismo ocurre con las matemáticas básicas: «Un niño que está aprendiendo a sumar debe memorizarlo, debe ser algo automático para él. Si se le da la calculadora inmediatamente, no está pensando». La tecnología, sostiene, debe introducirse en fases posteriores, cuando el conocimiento fundamental ya está arraigado.
Antes de despedirse, Nuno Crato dejó un mensaje directo para los estudiantes y familias de la Patagonia chilena que sintonizan la red de Radio 45 Sur, Aysén TV y Melinka TV: «Sigan adelante, no desistan. Eduquen a los niños para que sepan más y tengan más curiosidad por el mundo. Están en una región tan bella, utilicen esa naturaleza como pretexto para aprender más sobre todo el mundo».








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