La educación superior en zonas extremas no solo tiene el desafío de formar profesionales, sino también el de sintonizar de manera directa con las urgencias de su entorno. Así lo planteó Patrice Van de Maele Silva, vicerrector de INACAP Sede Coyhaique, en una reciente entrevista en el programa Por Pavimentar de Radio 45 Sur. Durante el espacio, la autoridad académica abordó cómo la institución, que actualmente lidera la matrícula regional con 1.136 estudiantes, busca responder a las particularidades geográficas, logísticas y productivas de la Región de Aysén.
Con un índice de empleabilidad que supera el 90% durante el primer año de egreso en la misma región, Van de Maele enfatizó que el éxito formativo radica en la pertinencia: «Nuestro indicador estratégico más determinante es la empleabilidad pertinente; es decir, que nuestros egresados trabajen en la región y en aquello que estudiaron. Para lograr eso, es clave escuchar la voz del territorio, sus necesidades públicas y privadas».
Nuevas carreras para nuevas necesidades
La planificación académica en la Patagonia requiere flexibilidad. Bajo esa premisa, el vicerrector detalló la apertura de carreras diseñadas tras analizar las transformaciones del mercado laboral local. Una de ellas es Técnico en Farmacia, una apuesta motivada por el aumento de estos establecimientos en las zonas urbanas y la necesidad de cubrir la demanda de las boticas itinerantes en las comunas más rezagadas.
Asimismo, la incorporación de Técnico en Prevención de Riesgos y Desastres responde a las nuevas estructuras municipales y a las crecientes regulaciones en materia ambiental y de seguridad que enfrentan las organizaciones de la zona.
Soberanía alimentaria: la urgencia de mirar hacia adentro
Uno de los puntos más complejos que enfrenta Aysén es su dependencia del abastecimiento de alimentos provenientes de la zona central y norte del país, lo que impacta directamente en los precios, la calidad y la seguridad de consumo frente a problemas de conectividad.
Frente a este escenario, INACAP ha impulsado una línea de transferencia tecnológica orientada a la agricultura y la hidroponía. A través de un laboratorio especializado y la colaboración con referentes internacionales —como la Universidad de Davis, California—, la institución promueve la producción local bajo condiciones climáticas adversas.
«En la región, producir una lechuga en tierra en época de producción tarda cerca de 60 días. Con la hidroponía, ese tiempo se reduce a la mitad. Además, el consumo de agua pasa de 60 litros en tierra a solo 5 o 6 litros en sistemas hidropónicos», explicó Van de Maele. Este sistema, añadió, permite a los microproductores mantener una producción constante durante todo el año gracias a estándares térmicos estables, un avance que ya se está extendiendo a comunas como Puerto Aysén a través de Programas de Difusión Tecnológica (PDT) apoyados por Corfo.
Esta infraestructura también funciona como espacio de testeo para el sector privado, como ocurre con las conversaciones iniciales con la Asociación de Cerveceros locales para evaluar la producción de insumos en los laboratorios de la sede.
El turismo más allá del verano y el arraigo de la gastronomía
La estacionalidad turística, concentrada fuertemente entre octubre y marzo, sigue siendo una tarea pendiente para la economía regional. Van de Maele reveló que, tras cerrar la carrera tradicional de turismo hace unos seis años debido a la necesidad de reformular el perfil estandarizado nacional, hoy trabajan en un proyecto que se presentará el próximo año enfocado en romper esta barrera temporal.
La propuesta apunta a detectar oportunidades en nichos específicos, como el llamado coolcationing —atractivo de destinos fríos frente a las olas de calor extremo del hemisferio norte—, el turismo de invierno inspirado en experiencias de países nórdicos, la retención del valor económico en operadores locales y el desarrollo de la ornitología (avistamiento de aves), una actividad con un mercado internacional de millones de adherentes que encuentra en zonas como el litoral de Aysén un escenario propicio.
Por su parte, Gastronomía se mantiene como la carrera de más rápida postulación en la sede. Según datos internos, el 80% de los estudiantes de esta área aspira a emprender o integrarse a pequeñas empresas turísticas de carácter rural. En esa línea, Van de Maele destacó el anhelo institucional de propiciar un debate culinario que permita definir un plato con identidad regional que vaya más allá del tradicional cordero al palo o el salmón, relevando los productos endémicos de la Patagonia.
Admisión y vinculación sin barreras
De cara al proceso de admisión que tradicionalmente inicia en octubre, el vicerrector recordó que INACAP mantiene una política de acceso sin requisitos de ingreso obligatorios como la PAES, orientándose a un modelo de nivelación interna. Actualmente, cerca del 80% de sus alumnos cuenta con algún beneficio estudiantil, y un 70% accede a la gratuidad.
Asimismo, la institución ofrece salidas intermedias para quienes necesitan incorporarse rápidamente al mundo laboral y mantiene abierta a la comunidad la plataforma pública ElEmplea, un espacio de intermediación laboral que actualmente cuenta con más de 700 ofertas de trabajo en distintos rubros.
«El foco de nosotros todos los días es tratar de hacer cosas prácticas bajo el sello de aprender haciendo, buscando siempre que la educación sea una herramienta de movilidad y desarrollo real para Aysén», concluyó Van de Maele.








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