Las recientes declaraciones de altos mandos militares argentinos sobre el Estrecho de Magallanes volvieron a generar tensión diplomática entre Chile y Argentina y reabrieron una discusión que tiene antecedentes de varios años. Aunque la actual controversia ocurre entre los gobiernos políticamente cercanos de José Antonio Kast y Javier Milei, la sucesión de episodios muestra que el asunto ha atravesado administraciones de diferentes orientaciones políticas a ambos lados de la frontera.
El episodio más reciente fue protagonizado por el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde. Durante una entrevista difundida el domingo 23 de agosto, el oficial abordó la importancia estratégica del extremo austral y afirmó que “Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía”, agregando que Argentina debía mantener presencia en el área porque constituye una “llave bioceánica Atlántico-Pacífico”.
Las palabras provocaron una reacción inmediata de Chile. Cancillería anunció una nota formal de protesta y reiteró que la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes está establecida en los tratados suscritos entre ambos países.
Argentina buscó posteriormente cerrar la controversia. Su Ministerio de Relaciones Exteriores reafirmó que la posición oficial del país es la establecida por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, señalando que ambos instrumentos “rigen plenamente” y son considerados “definitivos” por la República Argentina.
El ministro de Defensa argentino, Carlos Presti, también tomó contacto con su homólogo chileno y fue todavía más explícito: “No está en discusión que el Estrecho de Magallanes es chileno”, atribuyendo las declaraciones de Valverde a una “confusión y desprolijidad”.
Dos altos mandos argentinos durante 2026
El episodio, sin embargo, tiene un antecedente ocurrido apenas meses antes.
En enero, el jefe del Servicio de Hidrografía Naval argentino, contraalmirante Hernán Montero, afirmó durante una entrevista que “la boca de Magallanes es argentina”. Las declaraciones adquirieron notoriedad en Chile posteriormente y fueron rechazadas por autoridades nacionales.
Montero situó esa supuesta boca entre Cabo Vírgenes y Punta Dúngenes. Sin embargo, el Tratado de Paz y Amistad de 1984 establece el límite oriental del Estrecho entre Punta Dungeness, al norte, y Cabo del Espíritu Santo, al sur. Al este de esa línea existen aguas jurisdiccionales argentinas, pero estas no forman parte del Estrecho de Magallanes.
De esta manera, durante 2026 dos altos oficiales de las Fuerzas Armadas argentinas han formulado declaraciones relacionadas con Magallanes que provocaron cuestionamientos en Chile.
Argentina habla de una “perspectiva de Estado”
La propia respuesta entregada esta semana por la Cancillería argentina contiene un elemento relevante para comprender la importancia que Buenos Aires atribuye al extremo austral.
Mientras reafirmaba la vigencia de los tratados limítrofes con Chile, el Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que “la relevancia estratégica del extremo austral del continente sudamericano es una perspectiva de Estado” para Argentina, vinculándola con las Islas Falkland (Malvinas), el Atlántico Sur y la Antártica.
La declaración destacó además la existencia de recursos naturales estratégicos, rutas marítimas y cadenas globales de suministro en esa zona.
Esa dimensión estratégica también estuvo presente en las palabras de Valverde cuando calificó el área como una “llave bioceánica Atlántico-Pacífico”.
El antecedente que viene del gobierno Peronista de Alberto Fernández
Las controversias en torno al Estrecho no comenzaron con Javier Milei.
En julio de 2021, durante el gobierno de Alberto Fernández, Argentina aprobó mediante el Decreto 457/2021 una nueva Directiva de Política de Defensa Nacional.
El documento estableció que resultaba fundamental continuar fortaleciendo la “exploración, estudio y control conjunto sobre el Estrecho de Magallanes y el Mar de Hoces”, destacando su importancia como vías naturales de comunicación entre los océanos Atlántico y Pacífico y como accesos hacia la Antártica.
Chile protestó formalmente. La posición chilena fue que no existe jurídicamente un “control conjunto” del Estrecho, cuya soberanía corresponde a Chile conforme a los tratados vigentes.
Argentina reconoció posteriormente la existencia de un error y anunció su corrección.
El problema no desapareció con el cambio de gobierno. En diciembre de 2024, ya bajo la administración de Javier Milei, el Decreto 1112/2024 ordenó elaborar una nueva Directiva de Política de Defensa Nacional destinada a reemplazar, entre otras, la aprobada mediante el Decreto 457/2021.
En marzo de 2025, ante nuevas gestiones chilenas, autoridades argentinas reconocieron expresamente que aquella formulación constituía “un error” conforme a los tratados de 1881 y 1984 y comunicaron que sería corregida mediante la nueva directiva.
Hasta ahora, sin embargo, esa nueva Directiva de Política de Defensa Nacional comprometida por Argentina no ha sido promulgada, manteniendo vigente el antecedente que originó la protesta chilena.
De Fernández y Boric a Milei y Kast
La cronología permite advertir un elemento particularmente relevante: las controversias relacionadas con Magallanes no coinciden con una determinada afinidad política entre los gobiernos de Chile y Argentina.
El cuestionado Decreto 457 nació durante el gobierno de Alberto Fernández, políticamente cercano a la administración de Gabriel Boric. El problema posteriormente continuó durante la convivencia entre Boric y Javier Milei, mandatarios ubicados en posiciones ideológicas prácticamente opuestas.
Los antecedentes, por tanto, permiten observar una continuidad que atraviesa las afinidades o diferencias entre los gobiernos de turno.
Eso no significa que pueda establecerse que Argentina mantiene oficialmente una política destinada a cuestionar la soberanía chilena sobre el Estrecho. De hecho, Buenos Aires acaba de reafirmar exactamente lo contrario: reconoce como definitivos los tratados limítrofes y su ministro de Defensa ha declarado expresamente que el Estrecho de Magallanes es chileno.
Sí permite constatar que, independientemente de quién gobierne Argentina, han reaparecido documentos o declaraciones vinculados con Magallanes y la proyección estratégica austral que terminan provocando objeciones desde Chile.
Rodrigo Álvarez: una tesis que va más allá de los errores individuales
El exministro y exdiputado por Magallanes Rodrigo Álvarez abordó precisamente esta recurrencia durante una reciente intervención en Mesa Central.
Álvarez planteó que las declaraciones de militares argentinos no deberían analizarse únicamente como errores geográficos individuales, sino como parte de una visión argentina persistente respecto del extremo austral.
El exparlamentario recordó además los antecedentes del conflicto del Beagle y el desconocimiento argentino del laudo arbitral de 1977, planteando la necesidad de que Chile mantenga una política de Estado permanente respecto de la defensa, presencia y proyección nacional en el extremo austral.
Su interpretación se incorpora a una discusión que tiene hechos concretos detrás: una controvertida Directiva de Política de Defensa argentina en 2021; protestas y gestiones diplomáticas chilenas; el reconocimiento argentino de que parte de aquella formulación era errónea; una corrección todavía pendiente; y las declaraciones efectuadas durante este año por dos altos mandos militares trasandinos.
Una frontera jurídicamente resuelta, pero una controversia que reaparece
Desde el punto de vista jurídico, las posiciones oficiales actuales de Chile y Argentina coinciden en algo fundamental: los límites están establecidos por los tratados vigentes.
Argentina acaba de reafirmar que los acuerdos de 1881 y 1984 son definitivos, mientras Chile sostiene que la soberanía sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes no se encuentra sometida a discusión.
La interrogante que dejan los acontecimientos recientes parece encontrarse entonces en otro plano.
Si jurídicamente el asunto está resuelto; si Argentina reconoce oficialmente que el Estrecho es chileno; y si las controversias han aparecido tanto con gobiernos políticamente enfrentados como con administraciones ideológicamente cercanas, ¿por qué Magallanes y su estrecho continúa reapareciendo en documentos y declaraciones vinculadas a la visión estratégica argentina sobre el extremo austral, el Atlántico Sur y la Antártica?
Esa es una pregunta que, después de los acontecimientos de las últimas semanas, vuelve a instalarse en la relación entre Chile y Argentina.
*Imagen de Punta Dungeness en el Estrecho de Magallanes










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