El expresidente y dictador del Perú, Alberto Fujimori, falleció este miércoles a los 86 años en una clínica de Lima, tras una larga batalla contra el cáncer y otras complicaciones de salud. Su figura, marcada por luces y sombras, deja un legado controvertido en la historia del país andino.
La noticia fue confirmada por su hija, la excandidata presidencial Keiko Fujimori, a través de su cuenta de X (antes Twitter). «Después de una larga batalla contra el cáncer, nuestro padre ha partido al encuentro del Señor», escribió Keiko.
El deceso de Fujimori se produjo tras un deterioro de su salud en las últimas horas. El exmandatario padecía cáncer de lengua, hipertensión, gastritis, lumbalgia crónica, artrosis lumbar y recientemente había sufrido una fractura de cadera.
Días antes de su fallecimiento, Fujimori había sido visto en una clínica realizándose exámenes de rutina. Horas antes de la confirmación de su muerte, un sacerdote y varios personajes vinculados a Fuerza Popular, el partido fundado por su hija Keiko, visitaron la vivienda donde se encontraba.
La salud de Fujimori se había debilitado en los últimos años. En septiembre, fue visto saliendo de una clínica tras realizarse una tomografía para controlar el avance del cáncer que padecía.
Un legado controvertido
Alberto Fujimori gobernó Perú entre 1990 y 2000. Su gobierno estuvo marcado por la derrota del grupo terrorista Sendero Luminoso y la estabilización económica, pero también por graves violaciones a los derechos humanos y actos de corrupción. El autogolpe de 1992, en el que disolvió el Congreso y asumió plenos poderes, marcó un punto de inflexión en su mandato.
Fujimori fue condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y corrupción. En 2017, recibió un indulto humanitario del entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski, que fue anulado posteriormente por la justicia.
El exmandatario dejó una deuda por reparación civil de 57 millones de soles (unos 15 millones de dólares), que no pudo ser cobrada por la Procuraduría debido a que Fujimori no registraba bienes a su nombre.
A mediados de este año, Keiko Fujimori había anunciado la candidatura de su padre para las elecciones presidenciales de 2026, a pesar de que legalmente no podía postular por no haber pagado la reparación civil. La muerte de Fujimori deja un vacío en el fujimorismo, que deberá redefinir su liderazgo de cara al futuro.



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