Las nuevas visiones emergentes, sean utópicas o realizables, para ser efectivas y no obtener un coletazo o reacción colateral, debe ser dialogada y consensuada, muy en especial si son disruptivas, no por factores exógenos o inesperados (que implica adaptabilidad Darwiniana si o si), sino a voluntad de colectivos que invierten el proceso y significado de inclusión, en que las minorías ponderan en igualdad de condiciones que la mayoría, y la mayoría es neutralizada por minorías fundamentalistas.
Tienen que existir nuevas formas sociales, no ya de hegemonías que están en permanente conflicto, sino puntos de encuentro y procesos constructivistas que paso a paso dejan lo mejor de los dos mundos, conviviendo en la necesaria diversidad.
Ni mucho estado, ni exceso de capitalismo, menos un híbrido de conveniencia.
Los miedos y las excavadoras sociales son fenómenos muy peligrosos y difíciles de controlar, mitigar o neutralizar.
A veces lo voluntarioso de la juventud idealista, sumado a generaciones que su proceso mental es de continua dialéctica sin fin, a conciencia, se convierte en un volcán en permanente erupción, que no alcanza a edificar jamás ese paraíso perdido.
¡Tiene que existir otra forma!
Ing. Jorge Sepúlveda Haugen
Patagonia Aysen








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