La Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) ha iniciado una exhaustiva investigación tras el trágico fallecimiento por suicidio de Javiera Campos Soto, una joven de 22 años que trabajaba en el muelle La Vega, en la comuna de Calbuco. Su familia ha presentado una querella contra quienes resulten responsables, asegurando que Javiera fue víctima de amenazas de muerte y extorsiones por parte de un supuesto «sanador» de nacionalidad venezolana.
Según el abogado de la familia, todo comenzó cuando una amiga recomendó a Javiera hacerse una descarga espiritual con este «sanador», quien le habría solicitado fotografías en que apareciera desnuda para el éxito del «ritual de limpieza» . Inicialmente, el cobro sería de 100 mil pesos, pero rápidamente aumentó a 300 mil pesos. Tres días antes de su muerte, el extorsionador venezolano exigió otro depósito de 475 mil pesos, seguido de una nueva demanda de 700 mil pesos el 29 de agosto. A pesar de haber denunciado la estafa en dos ocasiones ante Carabineros, Javiera no recibió ninguna medida de protección.
El abogado sostiene que Javiera se comunicó con el fiscal de turno, pero no se otorgaron medidas de protección. «No le dieron nada», expresó el abogado, destacando la falta de respuesta a las solicitudes expresas de ayuda. Al día siguiente de su último intento de denuncia, Javiera fue encontrada sin vida, lo que ha generado una profunda conmoción y dolor en su familia y comunidad.
El fiscal de Calbuco, Marcelo Maldonado, informó que la causa se mantendrá en reserva, pero los antecedentes serán entregados a la familia de Javiera. Esta última ha sido derivada a la Unidad de Atención a Víctimas y Testigos de la Fiscalía Regional de Los Lagos, buscando apoyo y justicia.
Situaciones como esta advierten de la peligrosidad de acudir ante quienes, con supuestas habilidades o conocimientos sobrenaturales, pueden resolver situaciones personales de gran dificultad.








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