El ambicioso Plan de Emergencia Habitacional del Gobierno en la egión de Aysén está a punto de convertirse en una realidad tangible. Con un 98,1% de avance, la meta de entregar 1.169 viviendas está a la vista, pero para la Secretaria Regional Ministerial (Seremi) de Vivienda y Urbanismo, Paulina Ruz, esto no es el final del camino, sino “un piso” sobre el que construir el futuro urbano de la región. En una extensa conversación, Ruz desglosa los logros, los desafíos inminentes como la escasez de suelo, y la hoja de ruta que busca transformar no solo la capital, Coyhaique, sino también las localidades más aisladas del territorio.
El sello de la actual administración ha sido, según la seremi, una profunda descentralización. “Hemos visto cómo se descentralizan los beneficios del Estado con proyectos que van en todas las comunas”, afirma. La construcción de viviendas ya no se concentra únicamente en Coyhaique, sino que se ha extendido a comunidades más pequeñas como Puyuhuapi, La Junta o Balmaceda, donde históricamente la inversión era escasa. Esta estrategia busca no solo resolver el déficit habitacional, sino también afianzar la permanencia de las familias en sus lugares de origen. “Con ello afianzamos que ellos se puedan quedar donde quieran estar, donde quieran trabajar, donde quieren desarrollar su vida”, subraya personera de gobierno.
Uno de los proyectos más emblemáticos que definirá el legado de su gestión es el Plan Urbano Habitacional de la Chacra G1 en Coyhaique, una iniciativa que albergará a casi mil familias. “Es un proyecto histórico que le va a cambiar la cara a la ciudad”, asegura con orgullo, destacando la superación de una “falta de credibilidad y desesperanza gigante” que rodeaba el proyecto durante años. El plan no solo contempla viviendas, sino que se articula con otros servicios para crear un nuevo polo de desarrollo, con terrenos destinados a equipamientos como un futuro cuartel de bomberos o un jardín infantil, en coordinación con el municipio.
El suelo, la densificación y el poder ciudadano
El gran desafío que enfrenta Aysén es la escasez de suelo apto para la construcción. Este factor ha obligado al ministerio a innovar y a explorar nuevas estrategias. El conflicto reciente en Puerto Aysén, donde un terreno resultó inviable por la presencia de turberas protegidas, ha puesto el foco en la necesidad de un análisis técnico más riguroso y temprano.
La respuesta a esta limitación pasa por un cambio de paradigma: la densificación. “Quizás ya no hay que pensar en que todos los terrenos van a estar emplazados con viviendas [unifamiliares], sino que también pensar en edificios”, explica la seremi. Admite que es un reto cultural en una región acostumbrada a la casa individual, pero defiende la construcción de apartamentos “buenos, de calidad, con los más altos estándares, acondicionamiento térmico y tres dormitorios”.
En este nuevo enfoque, la participación ciudadana se ha vuelto un eje central, especialmente a través del programa Pequeñas Localidades. Ruz lo ejemplifica con el caso de Villa O’Higgins, la primera localidad seleccionada, donde los propios vecinos han decidido las obras prioritarias: desde un moderno terminal de pasajeros que servirá también como feria para emprendedores, hasta la mejora de los senderos del Parque Glaciar El Mosco o la construcción de un borde urbano. “Es la gente la que decide, no es la autoridad la que impone. Ellos nos dicen a nosotros qué requieren”, recalca.
Otro pilar fundamental de la política de vivienda en Aysén ha sido el Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA), que financia el revestimiento térmico de las casas para mejorar la eficiencia energética. Con una inversión que supera los 100.000 millones de pesos (unos 105 millones de euros) en la última década, el programa se ha convertido en un estándar. “Ahora todas las viviendas que se construyen en la región son con el alto estándar del PDA”, señala. Ante la alta demanda, el ministerio se ha comprometido a otorgar 3.000 subsidios adicionales en Coyhaique y a implementar un nuevo PDA en Puerto Aysén con 3.500 subsidios más.
Con la vista puesta en el centenario de Coyhaique en 2029, la seremi Paulina Ruz perfila una gestión que busca dejar una huella duradera, sentando las bases para una región con ciudades más integradas, sostenibles y, sobre todo, construidas desde las necesidades y anhelos de sus propios habitantes.








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