En un momento clave para el desarrollo de Aysén, el consejero regional (CORE) Gustavo Villarroel Pinilla ha defendido la necesidad de «acuerdos transversales y consensos» como la herramienta fundamental para el avance de la región. Durante una extensa entrevista en el programa «Conversaciones con el Gobierno Regional de Aysén y su Consejo», conducido por el periodista Hugo Araya Leiva, Villarroel analizó el funcionamiento del cuerpo colegiado y celebró la reciente aprobación del Plan de Desarrollo de Zonas Extremas (PDZE), calificándolo como un «hito histórico» que marcará el futuro de Aysén en la próxima década.
Villarroel, quien cumple su tercer período como representante de la provincia de Coyhaique, destacó la magnitud del plan, que compromete una inversión de más de 1.600 millones de dólares en un horizonte de 10 años. «Esto nos permite tener una mirada ordenada en términos de planificación», afirmó, subrayando que la iniciativa no solo se enfoca en obras monumentales como la pavimentación de la Carretera Austral o el nuevo Hospital Regional, sino también en proyectos de menor envergadura pero de alto impacto social. «A veces, proyectos como el alcantarillado o el agua potable en localidades pequeñas tienen un impacto mayor en la calidad de vida de la comunidad. Este plan equilibra las grandes obras con la solución a problemas básicos», explicó el consejero.
Como presidente de la Comisión de Régimen Interno del Consejo, Villarroel detalló la dinámica de trabajo con el Ejecutivo regional, encabezado por el gobernador Marcelo Santana Vargas. Aseguró que existe una «total disposición para trabajar en conjunto y alcanzar acuerdos», citando como ejemplo las reuniones de «pre-tabla», donde se dialoga y negocia la agenda de las sesiones plenarias. «Yo llevo las iniciativas que los colegas quieren discutir y las conversamos con el Ejecutivo. Afortunadamente, hasta el momento, hay una muy buena disposición», señaló.
Desafíos y competencias pendientes
Pese al clima de colaboración, el consejero recordó que aún existen deudas históricas en el proceso de descentralización. Hizo hincapié en dos facultades que los consejeros regionales de todo el país, a través de su asociación nacional (ANCORE), llevan años demandando: la capacidad de proponer iniciativas de inversión de forma proactiva y no solo aprobar o rechazar las del Ejecutivo, y un poder real de fiscalización sobre los recursos aprobados. «Son competencias que seguimos aspirando a tener para fortalecer el rol del Consejo», manifestó.
Consultado sobre cómo el actual año electoral influye en el ambiente del CORE, Villarroel reconoció que es «difícil abstraerse», pero insistió en que la mirada de los consejeros se mantiene enfocada en las necesidades del territorio. «Si bien cada uno tiene su domicilio político, creo que ha primado el sentido común para entender que debemos enfocarnos en los problemas de la gente», comentó.
Finalmente, el consejero se refirió a la reciente firma del convenio de programación con el Ministerio de Salud, que asegura los recursos para el nuevo Hospital Regional de Coyhaique y otras infraestructuras sanitarias. «Fue un trabajo largo, donde la base fueron proyectos que no lograron ejecutarse en el convenio anterior. Hoy, por fin, tenemos la certeza para avanzar», concluyó, reafirmando su visión de que el diálogo y la colaboración son el único camino para cerrar las brechas que históricamente han afectado a la Región de Aysén.








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