En la vasta geografía de Aysén, un contrato administrativo no es un simple papel; es, muchas veces, el único puente hacia la civilización. A partir de este 1 de marzo, la comuna fronteriza de Lago Verde podría quedar incomunicada. El contrato del recorrido terrestre subsidiado que la une con Coyhaique vence este 28 de febrero, y la burocracia amenaza con suspender el servicio al no existir una nueva licitación confirmada por la Seremi de Transportes.
La alerta fue encendida por la municipalidad, liderada por la alcaldesa Claudia Valdés, quien ofició de urgencia al Gobierno. «Este es el único bus que tenemos», advierte la concejala Elizabeth Soto, subrayando la criticidad de la fecha: marzo marca el éxodo de familias que deben viajar a la capital regional por el inicio del año escolar.
Pero el drama logístico golpea con mayor crudeza a los más vulnerables. Rosa Soto, presidenta del Club de Personas Mayores local, sintetiza la angustia de un pueblo donde enfermarse exige un viaje de horas: “Tengo hora con un especialista a principios de marzo y preocupa no tener movilización, sabiendo lo difícil que es conseguir atención médica en la región”.
Para Lago Verde, exigir la continuidad ininterrumpida de este subsidio no es un capricho urbano, sino un imperativo de supervivencia, acceso a la salud y dignidad territorial frente a la constante amenaza de la desconexión.




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