La Región de Aysén vive una paradoja macroeconómica. Durante el último año, su economía experimentó un salto superlativo, registrando un crecimiento de entre el 8% y el 8,5%, una cifra que triplica el promedio nacional chileno, estancado en torno al 2,5%. Sin embargo, detrás de este aparente espejismo de prosperidad, las autoridades locales lidian con un mercado laboral frágil y una alta tasa de empleo informal que castiga, de manera desproporcionada, a las mujeres.
Así lo ha transmitido Rodrigo Aguilera, Secretario Regional Ministerial (Seremi) de Economía, Fomento y Turismo, en una entrevista concedida al programa Por Pavimentar de Radio45Sur. El funcionario ha radiografiado el estado de la región, apuntando a la imperiosa necesidad de diversificar una matriz productiva históricamente anclada a la crianza del salmón.
«De ser un 8% en la región, uno debe decir: ‘Oye, pero qué espectacular’. La explicación fundamental de este crecimiento está dada por la industria de la acuicultura», reconoció Aguilera, recordando que este sector representa más del 30% del Producto Interno Bruto (PIB) regional. No obstante, el representante del Gobierno fue tajante respecto a los desafíos pendientes: «A nosotros nos gustaría que ese impacto se tradujera en un aumento de fuerza de trabajo formal. Tenemos tasas de desempleo inferiores al resto del país, pero son cifras un poco mentirosas cuando le hincas el diente a la informalidad».
La cruzada contra la «permisología»
Para traducir los números macroeconómicos en bienestar social, la cartera de Economía ha puesto sus esperanzas en el proyecto de ley que busca agilizar la denominada «permisología», actualmente en tramitación en el Congreso. Según datos aportados por el seremi, la burocracia estatal mantiene paralizada hasta un 30% de la capacidad productiva de la región.
El impacto de destrabar estos procesos sería inmediato. Aguilera puso como ejemplo la minería, un sector intensivo en permisos, destacando el proyecto de plata y oro Andes Silver en Chile Chico. «Podrían entrar en operación en 16 meses más. Eso va a significar una importante fuente laboral e impactará la logística desde Chile Chico hasta Puerto Chacabuco», aseguró.
En paralelo, el Gobierno busca resolver uno de los nudos medioambientales más complejos del sur de Chile: las concesiones acuícolas en áreas protegidas. A través del denominado Plan de reconstrucción o Megareforma, se pretenden agilizar las «microrrelocalizaciones». Aguilera explicó que la idea es evitar que las empresas deban someterse a un nuevo y engorroso Estudio de Impacto Ambiental si el traslado de las balsas jaula se realiza dentro de un perímetro que ya había sido previamente evaluado y concesionado.
El turismo y la Carretera Austral: la gran apuesta estratégica
Si la acuicultura es el presente, el turismo se perfila como el gran motor del futuro para Aysén. Tras superar los estragos de la pandemia, la región ha vuelto a registrar cifras excepcionales de ocupación hotelera. «Aysén no solo está siendo visto como un destino para extranjeros (…), sino que también parece ser un destino de interés nacional», destacó el seremi, subrayando que el turismo ya no es un actor marginal, sino un fragmento vital del PIB que irriga transversalmente a pequeñas, medianas y grandes empresas.
Para consolidar esta vocación turística, Aguilera valoró el reciente y masivo anuncio de inversión pública en infraestructura: 800.000 millones de pesos destinados a la pavimentación de la Carretera Austral (Ruta 7) durante los próximos cuatro años. Esto representa una inyección de recursos cinco veces superior al promedio histórico.
«Esto le va a cambiar la vida a la gente de Cochrane», ejemplificó el seremi, quien vivió en dicha localidad. «Va a impactar principalmente en el turismo, va a generar mayores condiciones de conectividad y disminuirá los costos de traslado. El desarrollo de la región, como potencial importante, va a estar dado por el turismo, y tenemos que prepararnos para recibir a la gente con buenos servicios».
Un salvavidas para el emprendimiento femenino
Conscientes de que la informalidad laboral tiene rostro de mujer en Aysén, el Ministerio de Economía, a través de Sercotec, ha lanzado el programa Capital Abeja Emprende. Este fondo concursable inyectará 3,5 millones de pesos a mujeres sin inicio de actividades que busquen formalizar y hacer crecer sus ideas de negocio.
«Hacemos un proceso de acompañamiento, una especie de coaching a las microempresarias para apoyarlas en capital de trabajo y equipamiento», concluyó Aguilera, invitando a las ciudadanas a acercarse a los Centros de Desarrollo de Negocios en Coyhaique, Puerto Aysén y sus delegaciones satélites. Una medida que busca, en última instancia, que el 8% de crecimiento macroeconómico se sienta, por fin, en los bolsillos de los habitantes ayseninos.








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