El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó este 28 de agosto que la tasa de desocupación en la Región de Aysén se ubicó en un 4,0% durante el trimestre móvil mayo-julio de 2026, anotando una baja de 0,6 puntos porcentuales en doce meses. Sin embargo, las cifras dan cuenta de una paradoja económica: el desempleo disminuyó no por mayor contratación, sino porque la fuerza de trabajo se redujo (-4,9%) con mayor velocidad que la destrucción de empleos (-4,3%), empujando a más ayseninos a la inactividad.
La pérdida de fuentes laborales golpeó principalmente a los trabajadores por cuenta propia (-7,4%) y a sectores tradicionales del territorio. La agricultura y la pesca registraron un desplome conjunto del 33,2% en sus ocupados, mientras que la enseñanza cayó un 18,9% y la construcción un 14,9% —rubro que incidió con fuerza en el empleo masculino—. Solo las actividades de salud mostraron dinamismo, con un alza del 22,3%.
En total, la población fuera de la fuerza de trabajo aumentó un 14,4% (29.229 personas), evidenciando un desaliento generalizado que frena la búsqueda activa de empleo en las distintas provincias de la región. Por sexo, la desocupación femenina se situó en 4,5% y la masculina en 3,5%, configurando un escenario de menor actividad productiva en los valles y costas de Aysén.








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