Recientemente varias voces políticas se encuentran haciendo una verborrea férrea a la palabra “ideología” y sus derivados en lo referente al nuevo proceso constituyente. La última de estas actuaciones la encabezó la presidenta de Evopoli, Gloria Hutt, quien manifestó a un popular diario político “Las personas esperan que el proceso sea puro en el sentido de que no sea manipulado ideológicamente”. Sin embargo, la pregunta que cabe hacerse luego de la imposición – por un acuerdo político – de un panel de “expertos” con 12 normas rígidas para la discusión del modelo chileno que se podrá debatir en la Carta Magna es ¿eso no es una manipulación ideológica a priori del proceso?
Hay que comenzar por lo básico, la Real Academia Española (RAE) define Ideología como: “Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político”. Traer a colación esta definición es necesario porque para continuar el proceso constituyente de esta manera fue arte y parte de un movimiento político transversal. El consenso fue clave para dar una respuesta a lo exigido por la ciudadanía en las calles a finales de 2019, pero ese entendimiento no nos permitirá escribir desde una hoja en blanco como ocurrió con la pasada Convención Constitucional.
¿Cómo podría ser superior el nuevo borrador de constitución? excluyendo de esa pregunta los 12 pilares del acuerdo en el que el principal cambio es el Estado Social y Democrático de Derecho, lo cual deja atrás el modelo residual o liberal de protección social instaurado por la dictadura cívico – militar, lo que permitirá aumentar prestaciones de bienestar en favor de los ciudadanos y ciudadanas. El cambio debe estar orientado a la consagración estatal de los elementos básicos que permitan la vida humana.
No basta con una declaración de principios, como actualmente sucede con nuestra constitución, en cuanto a una protección del medioambiente, si por ejemplo el agua se encuentra sujeta constitucionalmente a un Derecho de Propiedad y seguirá manteniendo esta condición por las bases ideológicas ya establecidas. Entonces ¿Cuánto queda para que los más atrevidos privaticen el aire con una garantía constitucional? Puede sonar burdo e irrisorio, sin embargo, ya algunos neoliberales lo han postulado en otros puntos del mundo. El cambio climático y la desidia de protección ambiental, sumado a la desregulación territorial permite que privados hagan lo que se les pega en gana. A 50 años, es probable que zonas geográficas indiscriminadamente de su división política administrativa en Chile no permitan la vida humana, algunas afectadas por su calidad del aire.
Esto es uno de los aspectos, pero de igual manera se debe considerar el futuro digital o tecnológico de los ciudadanos. Una situación que ya presenta sus primeros atisbos en “naciones digitales” como el Metaverso de Mark Zuckerberg y del cual varias empresas de tecnología se encuentran haciendo eco para su réplica y convivencia. Además, del derecho a la información o comunicación que tendrán los ciudadanos para efectuar la vida comunidad, esto considerando que existen territorios como Islas Huichas que no poseen en la actualidad, una emisora local que pueda entregar información con pertinencia territorial y que deberían tener un apartado especial en la constitución, como zona de extremo geográfico para facilitar la obtención de licencias de radiodifusión. Por ejemplo.
* Las opiniones y aseveraciones expresadas, son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, la línea editorial de Radio 45Sur.
![[Columna] Una nueva constitución ideológicamente superior y políticamente de futuro](https://radio45sur.cl/wp-content/uploads/2023/02/fontanilla2-613x375.png)







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