Con una mayoría abrumadora en las urnas Luis Martínez Gallardo asume electo por voto popular la alcaldía de la comuna porteña con casi 3.000 millones de pesos de deuda municipal acuestas y el desafío de transformar el pesimismo heredado de la gestión encabezada por Julio Uribe y Marco Coñuecar en un futuro próspero. Con un estilo directo y cercano, el alcalde Martínez ha presentado a la ciudadanía un ambicioso plan de gestión para los próximos cuatro años, plagado de datos concretos y metas ambiciosas.
Números rojos y judicializaciones: La deuda de casi 3.000 millones, marca el complejo escenario financiero del municipio aysenino. El líder comunal descarta una auditoría externa por su alto coste (100 millones que, afirma, no tiene), y apuesta por avanzar con las judicializaciones en curso. Su foco inmediato está en reorganizar el personal municipal, «devolviéndoles las garantías» que, asegura, les quitó la anterior administración. Cabe señalar en este punto que los funcionarios se tomaron las dependencias consistoriales en enero de 2023 precisamente denunciando con pancartas la precarización laboral.
Reactivación con foco en lo local: Consciente del empleo precario y la fuerza del emprendimiento, Martínez se propone regularizar el comercio, empezando por quienes venden en la calle. En paralelo, busca una nueva relación con las salmoneras, «no para que nos ayuden, sino para vincularnos» productivamente. La entrega de terrenos y la agilización de trámites municipales están entre sus primeras acciones.
El sueño de un Aysén turístico: El turismo es, para el retornado alcalde, la «otra industria» de la comuna. Critica el desorden actual y plantea que el municipio debe ser el «encadenador» de la actividad. Se propone potenciar el sector de «Bahía Acantilada», el sector Los Palos y desarrollar circuitos urbanos para los turistas que llegan por el día desde Puerto Chacabuco y no tienen dónde ir. A largo plazo, sueña con dragar el río Aysén para permitir la llegada de cruceros, un proyecto que considera “más que costoso” por los estudios de impacto ambiental, pero que se podría iniciar con remociones menores en «La Barra» para embarcaciones con calado de dos metros. En paralelo, se proyecta un muelle y un botadero de botes en Ribera Sur. La meta es una política turística a 15 años que dé forma a una oferta aún dispersa.
Infraestructura: grandes y pequeñas obras: La agenda de Martínez incluye proyectos de gran envergadura, como la culminación del estadio en Islas Huichas, cuya consultoría está detenida, y el servicio de alcantarillado en dicha zona. También se ha propuesto recuperar el cine local, afectado por problemas administrativos y construir un nuevo centro cultural, «bueno, bonito y potente», como hito para el centenario de Puerto Aysén.
Colaboración y alianzas estratégicas: Martínez aspira a generar una alianza con los alcaldes de Melinka y Cisnes para potenciar la costa y exigir al Gobierno Regional (con quien se siente alineado políticamente, tras la victoria de Marcelo Santana Vargas) una mayor inversión. El alcalde porteño rememora en este sentido la posición que posee Aysén en la industria acuícola y busca fortalecer iniciativas pioneras que permitan exportar el capital humano de innovación.
El reto de la gestión: La alta expectativa ciudadana lo obliga a una gestión eficiente y resultados tangibles, para ello su equipo de gestión será clave en esta materia. Su futuro político dependerá exclusivamente de la capacidad que tenga para cumplir las promesas y transformar el sueño de un “Aysén próspero” en una realidad.








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