Sin duda que la construcción del rol de la mujer en la vida pública tiene una trascendencia social y cultural para todas las chilenas que anhelamos aportar al desarrollo de nuestro país. Sobre lo cual, en el ojo publico se encuentra la decisión anunciada de la pareja del Presidente Boric respecto a traspasar las funciones tradicionales de Primera Dama a determinados Ministerios con el fin de reformular el rol.
Históricamente, la Coordinación Sociocultural de la Moneda ha sido liderada por la primera Dama. Tanto Integra, Prodemu, Chilenter, Artesanías de Chile, Tiempos Nuevos y las Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile forman parte de dicha instancia, y cumplen una valiosa misión especialmente en el ámbito de la mujer y la infancia. Razón por la cual, resulta preocupante el futuro de estas Fundaciones que le han cambiado la vida a tantas familias de nuestro país.
La actual Primera Dama Irina Karamanos sobre su rol ha mantenido una actitud al menos errática asegurando salir del cargo a fines de año. Sin embargo, hace pocos meses conocíamos la polémica determinación sobre que el gabinete llevara su nombre, lo que resulta al menos contradictorio.
Reformular un rol de estado de tanta esencia republicana no solo se puede anunciar, el traspaso de las áreas deberá traspasarse a los distintos ministerios y eso debe traducirse en un proyecto de ley que lo permita. Modificar la dependencia administrativa y política de las seis fundaciones conlleva cambios legales en el Congreso, modificar los estatutos y acuerdos del directorios con altos quórum, entre otros pasos que no son de fácil ni rápida ejecución cuando hablamos de Fundaciones. No basta con anunciar dichos cambios sin conocer si existen pisos mínimos en el Congreso para concretarlos.
Por otro lado, un tema muy relevante es la certeza que esperamos tengan los funcionarios públicos que se desempeñan en las entidades mencionadas sin ambigüedades contractuales desde el 1 de enero. Además, un aspecto relevante es que los trabajadores de las seis fundaciones dependen del Código del Trabajo, y no del Estatuto Administrativo que opera en el Estado.
Personalmente, considero que es importante recalcar que todos estamos de acuerdo en que las mujeres sigamos avanzando en sociedad, y formemos parte de la construcción y proyección de ella. Sin embargo, y en el marco de la intención ideológica que existe sobre este tema debemos subrayar con plumón la historia porque las primeras damas que anteceden a Irina Karamanos han contribuido significativamente a fortalecer a la mujer en su rol público y privado. El voto femenino, programas como “Elige Vivir Sano” y “Orquestas Juveniles”, son indudablemente iniciativas positivas que fortalecen a la mujer y la familia, y que han sido lideradas por mujeres.
A diferencia de lo planteado por sectores extremos debemos relevar siempre que las mujeres que han acompañado a los Mandatarios en la Moneda han sido un paso hacia la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. No será suficiente reformular el rol simbólicamente, sino acompañarlo de traspasar una buena gestión al Estado, dado que muchas familias dependen de las Fundaciones vinculadas al cargo. En el caso de Prodemu, es indiscutible su labor con las mujeres en el fortalecimiento a sus capacidades productivas y acompañamiento en lo social para insertarse en el mundo de hoy. Esperamos que el Gobierno no desvíe su foco y el Ministerio de la Mujer y Equidad de Genero logre fortalecer los requerimientos especialmente en el ámbito de la capacitación.
Hoy no existe un marco normativo que regule los derechos y obligaciones de los Ministerios para con las fundaciones. La Ley de Presupuestos es la única que hace alusión a un vínculo entre ambas entidades. Es por ello que se hace imprescindible fortalecer el vínculo jurídico a través de modificaciones por vía estatutaria y legal con las fundaciones.
Falta mucho por resolver para concretar el deseo de la Moneda. En primer lugar, aprobar en el Congreso una “ley habilitante” que permita a los funcionarios públicos participar en los directorios de las fundaciones, lo que hoy está prohibido.
En segundo lugar, se deben proponer cambios en los estatutos de cada fundación, permitiendo que el presidente del directorio sea el ministro de la cartera relacionada a la fundación.
El tercer paso consiste en tener un informe favorable sobre dichos cambios del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, para finalmente lograr un acuerdo del directorio de cada fundación adoptado con el quórum que exigen los estatutos.
En resumen, la historia republicana no puede cambiar solo por intenciones ideologizadas.-
*Las opiniones o aseveraciones realizadas, son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan, necesariamente, la línea editorial de Radio 45 Sur.








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